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Un El Salvador con Igualdad de Oportunidades

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Carlos Calleja / Empresario

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En las visitas que realizamos por todo el país encontramos mujeres que esperan la llegada de su bebé con un gran amor e ilusión.

Conversar con ellas es una gran motivación en el camino que estoy recorriendo porque estoy convencido de que unidos como país podemos lograr que cada salvadoreño, que venga al mundo, tenga todas las oportunidades al nacer, crecer, desarrollarse y vivir plenamente aquí en El Salvador.

Nuestro primer gran desafío será cuidar del embarazo de la madre, brindarle los cuidados prenatales necesarios para que el bebé nazca sano. Que cuando tomen sus huellas plantares y lo inscriban como salvadoreño, eso sea el comienzo de un gran futuro.

En sus primeros años de vida todos debemos cuidar que tenga sus vacunas, controles médicos y buena alimentación. Un objetivo de nación debería ser la cobertura total de salud materno-infantil y que podamos decir que la desnutrición infantil es cosa del pasado.

El 40 % de las habilidades mentales que tenemos como adulto se realizan en los primeros mil días de vida. Además del desarrollo cognitivo y del lenguaje, desafortunadamente los servicios para el desarrollo infantil de los niños desde que nacen a los tres años son inexistentes en el sector público. De cada diez niños de cuatro años, solo tres asisten a educación parvularia. Es en esta etapa de la vida donde se originan las profundas desigualdades sociales y económicas que hoy sufrimos.

De los siete años en adelante, debemos asegurarnos que nuestros niños en las más de cuatro mil escuelas públicas reciban una educación de tan buen nivel como la de los mejores colegios: maestros con alto desempeño, recursos didácticos enfocados en el currículo, instalaciones adecuadas, bibliotecas y espacios para la recreación en ambientes seguros.

Ahora, tenemos que solo cuatro de cada diez estudiantes que inician primaria terminan bachillerato y de ellos solo uno llega a la universidad, lamentablemente, muchos no pueden pagar los gastos que esto implica y eso hace que abandonen sus estudios.

Un objetivo de nación deberá ser que la mayoría de estudiantes terminen su bachillerato, aprendan inglés y cuenten con un programa de becas a nivel nacional, que les permita a los jóvenes de bajos ingresos tener educación universitaria o técnica.

Cuando nuestros jóvenes llegan a su etapa de vida laboral no encuentran trabajo y se ven obligados a emigrar por la violencia y la falta de oportunidades. Con cada joven que perdemos nos hacemos más pobres, porque nuestra gente es un verdadero tesoro nacional. Tenemos el desafío de conectar la oferta y demanda del mercado laboral con la formación técnica y universitaria de nuestros jóvenes.

Para generar los más de ochenta mil nuevos empleos por año, que demanda nuestra población, debemos transformar nuestra economía y pasar de ser un país con mano de obra barata, a ser un país con una economía del conocimiento, con trabajadores calificados, encadenamientos productivos, alto valor agregado en tecnología, agricultura, turismo, para crecer más allá del 5 % y convertirnos en un lugar atractivo para invertir.

Vemos en el futuro a nuestro país reduciendo la pobreza a grandes pasos y donde resurja una clase media con oportunidades de trabajo y una calidad de vida que evite pensar en emigrar porque aquí tiene todo lo que necesita y ama para hacer realidad el sueño salvadoreño.

Vemos en el futuro abuelos disfrutando a sus nietos con alegría y en condiciones que permitan una tercera edad con atención médica y tranquilidad económica.

El gran objetivo como país y la obligación de todo gobierno debe ser que, durante las diferentes etapas de la vida, cada salvadoreño tenga las condiciones y oportunidades que necesita para superarse con el apoyo de políticas públicas responsables y oportunas.

Nuestro compromiso al llegar a la Presidencia de la República, si Dios lo permite y el pueblo salvadoreño lo manda, será iniciar los grandes cambios para hacer realidad que cada salvadoreño tenga igualdad de oportunidades para progresar.

Tendremos la misión de unir a todos los ciudadanos, para dejar en el pasado la confrontación y poner primero a El Salvador, por encima de ideologías, intereses partidarios, personales o de grupos.

Con esta unidad vamos a poder lograr los grandes acuerdos nacionales en educación, salud, seguridad, empleo y en los temas que nos permitan tener un rumbo definido hacia el futuro, con gobiernos sólidos, eficientes, transparentes de amplia participación ciudadana y funcionarios públicos que lleguen a servir, no a servirse.

Vemos un futuro con ciudadanos participando activamente para defender su libertad, que no toleraran populismos ni corrupciones y serán garantes que los objetivos de nación sean una realidad y nuestra democracia se fortalezca de generación en generación.

Estoy completamente convencido de que unidos y trabajando como solo los salvadoreños sabemos hacerlo, vamos a lograr transformar nuestro país para que nacer y vivir en El Salvador nos permita hacer realidad nuestro sueño salvadoreño.

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