Lo más visto

Más de Opinión

Un Estado de vulnerabilidades

Que un par de días de lluvias hayan dejado media docena de muertes es revelador sobre la situación de vulnerabilidad que tenemos en El Salvador.
Enlace copiado
Un Estado de vulnerabilidades

Un Estado de vulnerabilidades

Un Estado de vulnerabilidades

Un Estado de vulnerabilidades

Enlace copiado
Y no se trata solo de los accidentes que podrían haber ocurrido y provocado estas muertes o que fueron producto de las circunstancias (como la de Alejandro Fabián, el pescador de Candelaria, Cuscatlán, que salió del lago de Ilopango para resguardarse de la lluvia solo para morir bajo un árbol que se derrumbó sobre él), sino porque también hay otras situaciones que son producto de años de malas administraciones, como las inundaciones en las colonias La Cima y San Bartolo, en Ilopango, debido a la obstrucción de tragantes por la negligente recolección de desechos sólidos y por no prepararse con la limpieza a profundidad de las alcantarillas ante la llegada, cada año, de las lluvias. Y también está el caso de los puentes dañados en Chalatenango, algunos de ellos recientemente construidos por la actual administración del Ministerio de Obras Públicas (MOP), la misma que se ufana de que incluye una cláusula sobre cambio climático en las infraestructuras que licita.

Las clases están suspendidas en Chalatenango debido a que las lluvias dañaron el sistema de distribución de agua potable local y que dejó sin servicio a 25,000 personas. Antes de esta emergencia, el hospital nacional de la cabecera de este departamento tenía cinco días sin suministros, producto de la crisis generalizada de desabastecimiento en la red de atención médica del Ministerio de Salud.

Las autoridades de Salud (y en general, de todo el Gobierno) culpan de la escasez de medicinas a la oposición, por el atraso en la aprobación del presupuesto de 2017, y a la Sala de lo Constitucional por impedir que se emitieran bonos aprobados con la participación anómala de diputados suplentes.

La llegada del impago provocó el aumento del riesgo país, lo que aleja las inversiones y hace más caro mantener las operaciones financieras y productivas. Todo esto no hace más que aumentar la vulnerabilidad que tenemos como sociedad de cara al desarrollo.

En el tercer año de gobierno, el presidente Salvador Sánchez Cerén destacó como un logro la reducción del 53 % de los homicidios en El Salvador, lo cual es algo que hay que celebrar, pero que, aun así, mantiene al país como una de las naciones más violentas del planeta, amén de que hay territorios completos bajo el control de estructuras delincuenciales.

El presidente Sánchez Cerén declinó participar en una cumbre con Mike Pence, el vicepresidente de Estados Unidos (fue el único mandatario del Triángulo Norte de Centroamérica que estuvo ausente de la cita, pues Guatemala y Honduras estuvieron representados por sus gobernantes), en un momento en el que la administración de Donald Trump lanza avisos de que no renovará los TPS actuales (siendo El Salvador el que más ciudadanos tiene amparados con esta modalidad) y que sigue pendiente de cómo la región responde a la crisis en Venezuela. Por más capacidad que pueda tener el vicepresidente Óscar Ortiz, no es el presidente. Y de esto también se toma nota.

El Salvador es más vulnerable al cambio climático que otros países, por su estrechez geográfica, por su densidad poblacional y por la degradación de los recursos naturales. Es algo con lo que tenemos que aprender a vivir y trabajar para revertir y evitar que los daños sean aún mayores. Pero hay otras vulnerabilidades que como Nación podemos y debemos evitar.
 

Tags:

  • lluvias
  • Triangulo Norte
  • Mike Pence
  • TPS
  • violencia

Lee también

Comentarios