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Un compromiso permanente por consolidar la paz

Desde el inicio de la presente Administración, uno de nuestros principales propósitos fue el trabajar con una visión que fortaleciera la consolidación democrática del país y que contribuyera a la reconciliación de la sociedad salvadoreña, fracturada tras el doloroso capítulo del conflicto armado.
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Fue así que, con un fuerte énfasis en el área social, el Gobierno del Cambio decidió dar prioridad en sus planes a la atención de los sectores más vulnerables de la población, convencido de que solo propiciando su inclusión en el desarrollo económico y social, y generando igualdad de oportunidades, puede construirse una sociedad más justa y unida.

Ha sido también siguiendo ese espíritu que, con un firme acompañamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores y otras instancias gubernamentales, hemos desarrollado un intenso trabajo de cara a la reivindicación de la memoria y los derechos de los miles de salvadoreños y salvadoreñas que, durante el conflicto, sufrieron la violencia y atropellos a manos de fuerzas del Estado.

Así lo hizo el presidente Mauricio Funes desde hace tres años, cuando el 16 de enero de 2010, en conmemoración del XVIII Aniversario de los Acuerdos de Paz, pidió perdón en nombre del Estado salvadoreño por todos los abusos cometidos en esos años y anunció la puesta en marcha de un Programa Nacional de Reparación para las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos en el marco del conflicto armado interno.

Desde entonces hasta ahora, hemos caminado de la mano con las víctimas y sus familias, en un franco diálogo que, dentro de nuestras competencias y posibilidades, permita resarcirles tanto moral como materialmente.

De la misma forma, el Gobierno salvadoreño ha avanzado en la implementación de proyectos de asistencia en salud, educación, agricultura y obras públicas, así como programas de desarrollo económico en zonas que fueron duramente golpeadas en los ochenta, tal es el caso de la iniciativa “Territorios de Progreso”. Al hacer, pues, esta breve retrospectiva, debemos sentirnos satisfechos de estos avances logrados, pero sin bajar los brazos, sin perder de vista que nos falta trecho por recorrer. Como bien apuntaban este 16 de enero, en un acto conmemorativo en la Cancillería, tanto el vicepresidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, como el excanciller Óscar Santamaría, ambos firmantes de los Acuerdos de Chapultepec, estos no fueron el punto de llegada, sino el punto de partida para el desafío permanente de la construcción de un nuevo país.

Se trata hoy de que todos y todas nos sumemos a ese reto de la edificación, decía el profesor Sánchez Cerén, “de un país que viva en armonía, en bienestar económico para todos, en seguridad social... con una cultura democrática plena”.

Tenemos aún desafíos por los cuales trabajar, pero es justo también reconocer el valioso aporte que ha resultado de todo este proceso. Y hoy, en esta semana que conmemoramos nuevamente este logro, sin duda renovamos el compromiso de continuar en este esfuerzo de aportar a la consolidación de la paz y la democracia en El Salvador.

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