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Un crimen que conmueve al país y que nos pone de nuevo a todos de luto

El caso doloroso y dramático de nuestra compañera periodista Karla Turcios nos afecta de manera directa, porque aparte de tratarse de un ser humano con singulares cualidades como tal era una colaboradora de alta eficiencia y responsabilidad; pero más allá de eso, este hecho tan deplorable y condenable vuelve a poner en evidencia los peligros de gravísimo alcance que amenazan la función periodística...
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La periodista Karla Turcios, que formaba parte del grupo de profesionales de LA PRENSA GRÁFICA, desapareció el pasado sábado y fue encontrada muerta unas horas después. Este hecho, que viene a sumarse a una infinidad de atentados contra la vida de salvadoreños honrados que se dedican a cumplir sus faenas propias y a dar ejemplo de laboriosidad y de buena conducta, vuelve a ponernos en imperiosa alerta sobre la necesidad de hacer mucho más de lo que se viene haciendo en el país para revertir esta ola de criminalidad que nos azota desde hace ya tanto tiempo, y que mantiene a la sociedad en vilo, a las comunidades en emergencia constante, a las familias en zozobra y a las personas en permanente y angustiosa inseguridad.

El caso doloroso y dramático de nuestra compañera periodista Karla Turcios nos afecta de manera directa, porque aparte de tratarse de un ser humano con singulares cualidades como tal era una colaboradora de alta eficiencia y responsabilidad; pero más allá de eso, este hecho tan deplorable y condenable vuelve a poner en evidencia los peligros de gravísimo alcance que amenazan la función periodística en un momento histórico en que, tanto en el ámbito nacional como en los planos internacionales, todo indica que hay un descontrol generalizado que nada ni nadie parece ser capaz de poner a raya.

Las libertades de expresión y de prensa son blancos directos de este auge delincuencial que generaliza en los distintos ambientes. En tales condiciones, nadie está libre de sufrir las peores contingencias y los más despiadados ataques. En verdad, es el régimen de libertades democráticas el que se halla en creciente deterioro, y detener esta avanzada destructiva tendría que ser un propósito nacional de la más estricta urgencia, porque en el fondo lo que está en juego es la sostenibilidad nacional en todos los órdenes.

Tanto la sociedad como la institucionalidad tienen que ponerse en alerta máxima frente al auge criminal, que cada día toma nuevas posiciones en el ambiente y golpea sin misericordia todo lo que encuentra a su paso. Las autoridades directamente encargadas de imponer el orden legal en todas las actividades cotidianas y de velar por el desempeño seguro del quehacer ciudadano están en el perentorio deber de actuar con la efectividad y la credibilidad del caso para que la vida de los salvadoreños pueda volver a ser normal sin excepción de ningún tipo.

El atentado mortal contra la periodista Turcios ha tenido inmediata repercusión internacional, porque en los más diversos lugares del mapa la situación de inseguridad extrema en que se mueve el hacer periodístico está mostrando repercusiones negativas de amplio alcance. A estas alturas, y dado el desborde de los hechos, lo que corresponde es que todos pongamos lo que nos toca para contribuir en serio al saneamiento del presente y a la habilitación del futuro, en pro de una vida mejor para todos.

Reiteramos nuestra profunda consternación por el crimen que le cortó la vida a Karla y reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de las libertades y con el imperio del bien común.

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