Lo más visto

Un delito unió a toda la gente

La sociedad entera reaccionamos con indignación frente al manoseo de una niña de 10 años en sus partes íntimas, empezando en internet y las redes hasta la calle y los medios de comunicación para expresar la injusticia que significa poner en peligro su inocencia, culminando en una nueva ley (aprobada por todos los partidos políticos) que declaraba que esa acción es un delito gravemente penado.

Enlace copiado
Kalena de Velado

Kalena de Velado

Enlace copiado

La conciencia ética que nos articuló con el "hashtag" (o etiqueta) #tocarunaniñasiesundelito, indica que existe el reconocimiento universal y transcultural de que en cada ser humano hay características inherentes que le hacen único, depositario de una intimidad inviolable, es decir, que posee un mundo interior adonde reside su yo irrepetible; porque es un alguien que merece respeto incondicional y no una cosa que se usa y se tira. "La manifestación de la intimidad se realiza a través del cuerpo, del lenguaje, y de la acción. A la manifestación en sociedad de la persona (individuo) se le llama cultura… El cuerpo es la condición de posibilidad en la manifestación humana. Sobre todo, en el rostro, no solo tiene una cara, sino un rostro que es el espejo del alma. La vergüenza o el pudor es el sentimiento que surge cuando vemos descubierta nuestra intimidad sin nosotros quererlo", Dr. Ricardo Yepes Stork, filósofo y escritor.

Naturalmente supimos que era un delito tocar a una niña, que había sido trasgredida la intimidad de ella violentamente, una traición cometida por un funcionario publico llamado a proteger y promover el bienestar de la niñez por el bien común.

Fue indignante escuchar que se redujo el delito aduciendo que fue sobre la ropa. Se les olvida que, desde el punto de vista antropológico, el ser humano utiliza el vestuario para proteger su intimidad, no solo para usar la moda o protegerse del entorno o clima. "El vestuario identifica como persona, refleja la personalidad… El vestido también sirve para mantener el cuerpo dentro de la intimidad, según las épocas y los pueblos, hay variaciones en la intensidad y en la manera en que se vive el sentido del pudor. Esta diferente intensidad tiene que ver con las diferencias de intensidad en la relación entre sexualidad y familia: cuando el ejercicio de la sexualidad queda reservado a la intimidad familiar, entonces es "pudorosa", no se muestra fácilmente. Cuando el individuo dispone de su propia sexualidad a su arbitrio individual, y llega a considerarla como un intercambio ocasional con la pareja, el pudor pierde importancia y el sexo sale de la intimidad con mayor facilidad", Dr. Ricardo Yepes Stork.

Tenemos dentro una brújula innata a la que cada uno acude para calificar las acciones propias o ajenas, bajo un sencillo parámetro: Haz el bien y evita el mal. En esto se fundamenta la ética. También podemos hacernos la siguiente pregunta para juzgar si nos comportamos bien o mal: ¿es humano o no, este pensamiento, o palabra, obra u omisión que quiero realizar o soy testigo o cómplice? La respuesta ayuda a descubrir si es denigrante o inhumana lo que queremos hacer, para que podamos elegir con mayor libertad el buen camino, para la otra persona o para sí mismos. Queda así más claro que hemos de evitar todo aquello que no respete la altísima dignidad de un individuo, indistintamente sea mujer u hombre, niño, infante no nacido o anciano; enfermo o sano; rico o pobre; creyente o ateo; amigo o enemigo; extranjero o nacional. Enseñar a la niñez esto es lo que modernamente se conoce como empoderamiento, para no quedarse callados por un abuso indecente, impúdico o ante una clara violación sexual, propia o de alguien cercano, dentro del hogar o del vientre materno; en el trabajo o el transporte público.

Por eso nos indignamos.

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines