Un esquema sin políticos

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El país está entrampado y tres generaciones natural o violentamente perecerán. Se requiere entonces de un renacer y una nueva oportunidad. Una generación que tendrá que sobrevivir, crecer e innovar. Ese escenario requerirá, como algo indispensable, el análisis constante “del hombre nuevo”: tecnológico. Idealmente sin la injerencia de políticos. Un esquema con funcionarios que representen dignamente a la clase empresarial, académica y trabajadora del país.

En ese país ideal, los funcionarios actuarían en procura de alcanzar las aspiraciones de la colectividad, pudiésemos aspirar a medidas técnicas como las que propone frecuentemente el BCR. Verbigracia, una política económica orientada a impulsar niveles más altos de crecimiento económico, que es lo que en definitiva se presenta en la actualidad como solución única en el mediano plazo; ratios, como los que ostenten los países vecinos de la región centroamericana incluyendo a Panamá. Sería un buen comienzo.

No es suficiente. Sin egoísmos y gestión trasparente es factible “un acuerdo nacional pro crecimiento económico inclusivo, donde el empleo digno y de calidad sea el objetivo primordial de la política económica”. El BCR desde una perspectiva eminentemente técnica sugiere evitar un ajuste drástico y repentino que afecte el gasto, como sucedería si se aumentase la recaudación tributaria vía impuestos indirectos. En un enfoque técnico, considero que el ajuste debe enfatizar el impuesto al patrimonio, con costo político, pero efectivo, como mecanismo de recaudación fiscal y de reducción del crónico déficit fiscal.

Ese ansiado acuerdo nacional, que tanto requiere la población productiva, con enfoque esencialmente técnico y menos partidista, contribuiría a mejorar la credibilidad país y facilitaría impulsar políticas que incrementen los gastos en inversión productiva y promovería la entrada de inversión extranjera directa, en sectores de alta generación de valor agregado y empleo, y de mayor permanencia en el país. Volviendo a propuestas del BCR, se hace necesario “desarrollar condiciones y políticas de regulación que estimulen la reinversión de utilidades por parte de las empresas extranjeras de inversión directa”.

Algo indispensable es desarrollar una política fiscal que aumente la equidad en la tributación, apartándose de la simple práctica de equilibrar un presupuesto, creando con ello un esquema progresivo que permita una redistribución del ingreso en procura de un mayor crecimiento y mayores niveles de empleo. Crear simultáneamente un mecanismo que facilite incrementar el gasto público (preferentemente en inversión) en la misma medida en que se incrementen los impuestos. En un esquema eficaz y de mucha trasparencia podrían lograrse mayores niveles de empleo, educación y salud, como acciones pragmáticas y efectivas para contribuir a reducir la violencia que ahoga el desenvolvimiento normal del país.

Estos esquemas asumen la omisión de intereses económicos y políticos de una minoría, puesto que excluye completamente los intereses elitistas y esa obsesión nociva del voto. En efecto, evitar la evasión y elusión fiscal presume el desarrollo de medidas punitivas y penales, si fuere el caso, como acontece efectivamente en “otras culturas”, para que estas se hagan efectivas. En subcultura como la nuestra la persuasión no funciona y también el costo político de corto plazo adquiere más importancia que el beneficio colectivo que magnificamos “los idealistas trasnochados”.

Lo mismo acontece con técnicos bien intencionados de impulsar una reforma del sistema de pensiones. Tema de seminarios, comité, reuniones interminables; pero con políticos las cosas no funcionan. Basta ya de teoría. Acción es la palabra mágica. La violencia no se va a acabar mientras haya pobreza extrema, un pueblo que como animal de carga solo puja y continúa y políticos que no les conviene actuar: “y entonces”. Solamente soy un colaborador de LPG y un contribuyente fiscal efectivo.

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