¿Un nuevo mejor amigo?

Macri apela al “Protocolo de Ushuaia” –compromiso democrático para los miembros de la organización– para vigilar y enfrentar la situación imperante en Venezuela y extraña que ahora considere que la Carta Democrática no es el camino para solucionar el conflicto. Entonces ¿de qué sirve? ¿Solo para aplicársela a Honduras?
Enlace copiado
¿Un nuevo mejor amigo?

¿Un nuevo mejor amigo?

¿Un nuevo mejor amigo?

¿Un nuevo mejor amigo?

Enlace copiado
A nadie se le ocurre que al presidente argentino Mauricio Macri le pueda suceder lo que al papa Francisco I, que se volvió kirchnerista, y mucho menos que ahora pase a considerar como su nuevo mejor amigo al presidente de la República Bolivariana de Venezuela como ocurrió con su colega colombiano, Juan Manuel Santos.

Lo de Jorge Bergoglio se lo explica por su simultaneidad con la desaparición de las criticas de los kirchneristas respecto a las actuaciones y acciones políticas del prelado, especialmente durante la dictadura militar. Hasta Hebe de Bonafini se disculpó y dijo que estaba confundida. Eso sí, respecto al papa pero no a Macri –los había puesto en la misma bolsa fascista e insultado por igual–, se apresuró a precisar.

Lo de Santos, en su momento, sí que sorprendió. Por un lado porque Hugo Chávez –el nuevo mejor amigo– lo había señalado como el mayor enemigo y peligro para Latinoamérica y le había insultado a gusto y gana –ficha de los gringos, mafioso, pitiyanqui–, y por el otro porque fue visto como un golpe bajo para su mentor y promotor Álvaro Uribe, quien hizo posible que llegara a la presidencia.

Hay una diferencia. En este caso el nuevo mejor amigo de Macri sería Nicolás Maduro y no Hugo Chávez. Este, es innegable, fue el inventor del Socialismo del Siglo XXI y es el gran responsable de todo lo que pasa en Venezuela, de lo que se aseguró al designar a su heredero y seguidor, pero aun así es distinto. No sé, pero me parece que no es lo mismo Maduro que Chávez.

De cualquier forma el cambio de postura del gobierno de Macri y la posición asumida por su canciller y su representante en la OEA respecto a Venezuela sorprendió. Ayudó mucho a que fracasara la iniciativa del secretario general Luis Almagro para que la OEA de una vez por todas activara la “Carta Democrática” respecto al régimen chavista. Hizo posible, a la vez, una declaración deslavada y esquiva que fue considerada un triunfo por los venezolanos.

Macri se defiende y dice que fue el primero en denunciar con claridad que lo que pasaba en Venezuela era inaceptable y que en dicho país ya casi no queda derecho humano respetado en la vida diaria.

Y efectivamente en una de sus primeras actuaciones internacionales, en reunión de Mercosur, denunció la existencia de presos políticos y de persecución ideológica “y a los que piensan distinto” en Venezuela. Eso le valió que la canciller venezolana, con ese particular estilo insultante y nada apegado a la verdad de los chavistas, lo acusara de liberar a los responsables de las torturas, desapariciones y asesinatos durante la dictadura.

De hecho Macri apela allí al “Protocolo de Ushuaia ” –compromiso democrático para los miembros de la organización– para vigilar y enfrentar esa situación imperante en Venezuela.

Extraña que ahora a tan solo cinco meses de aquello considere que la Carta Democrática no es el camino para el conflicto. ¿Ah no? Entonces ¿de qué sirve? ¿Solo para aplicársela a Honduras? ¿ Y el “Protocolo de Ushuaia”? ¿Solo para Paraguay?

Por supuesto que estas transformaciones presidenciales no son una novedad. Le pasó al chileno Sebastián Piñera, hoy otra vez antichavista militante, quien durante su presidencia estuvo bastante quietito en la materia.

Lo de Macri, igual, no deja de llamar la atención. Y más por la insistencia de versiones de que el cambio se debió a la necesidad de conseguir consenso para una eventual candidatura de su ministra de RREE, Susana Malcorra, a la Secretaría General de la ONU. ¿Será por eso? Si así fuera, sería muy triste y desmoralizador. Por muy importante que sea el cargo si se toma en cuenta su costo y lo que se sacrifica, lo que se entrega y lo que se deja por el camino.

Esto de las negociaciones y canje de votos por cargos tampoco es nuevo. Basta recordar los votos de la Unión Soviética y su fiel escudero Fidel Castro para que la ONU no interviniera ni investigara las violaciones a los derechos humanos en Argentina durante la dictadura militar encabezada por el general Rafael Videla.

Macri lo debería tener presente.

Tags:

  • mauricio macri
  • argentina
  • oea
  • venezuela
  • nicolas maduro

Lee también

Comentarios

Newsletter