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Un pacto fiscal sin madrugones

El Estado enfrenta una grave crisis fiscal aunque algunos funcionarios aún se atrevan a sostener lo contrario.
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Finalmente, el FMLN y ARENA se sentaron a negociar y el país entero está a la expectativa de lo que surja de tales negociaciones pues todos resultaremos afectados, en mayor o menor medida, con las decisiones que al efecto se tomen.

Muchas decisiones deberán materializarse en decretos legislativos y por ello que las dos partes que ahora negocian deben tener claro que pasar por el Salón Azul no debe ser un mero trámite.

La Sala de lo Constitucional ha dicho que “todo proyecto de ley debe ser discutido previamente a su aprobación. Esto significa que no basta con los votos del parlamento para que haya ley, sino tiene que haber deliberación (discutida y publicitada elaboración de la ley).

En otras palabras, debe existir un debate en el que se expongan las posiciones a favor o en contra de la aprobación del proyecto, madurándose así la decisión definitiva, la que debe estar basada en el principio de libre discusión. Y es que, como lo ha explicado nuestra jurisprudencia constitucional, sin la libre discusión, no hay posibilidad de parlamentarismo democrático, que refleje la pluralidad de voces dentro del espectro social y, para que pueda producirse, es necesario que se reconozca a los distintos sectores del parlamento, el derecho a tomar parte de la discusión y a expresar sus opiniones sin limitaciones ilegítimas.

La mesa de negociación es un foro político válido y necesario. Pero para que sus decisiones se materialicen deben transparentarse y discutirse suficientemente en el seno de la Asamblea Legislativa.

El proceso regular de aprobación legislativa pasa por una discusión en comisiones, para luego pasar al debate de los 84 legisladores. Es después de esa amplia deliberación cuando finalmente se aprueba o rechaza el proyecto legislativo.

Pero el Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa prevé un mecanismo para situaciones excepcionales: la dispensa de trámite. El art. 76 dice: “En casos urgentes, y cuando así lo apruebe la Asamblea a petición de algún Diputado o Diputada, podrán dispensarse los trámites establecidos en este Reglamento y se podrá discutir el asunto en la misma sesión en que se conozca la correspondencia, aun sin el dictamen de la comisión respectiva”.

Es mediante el abuso de esa figura como se han ejecutado los coloquialmente denominados ‘madrugones’. Aprobar medidas impopulares con dispensa de trámites resulta muy conveniente para eludir el proceso democrático.

Precisamente por ello, la Sala de lo Constitucional ha expresado que la dispensa de trámite tiene límites, y que su uso abusivo puede ser controlado por ese Tribunal pudiendo provocar la declaratoria de inconstitucionalidad.

De manera que si las medidas fiscales que adopte un grupo reducido de personas en la habitación de negociación pasan luego a aprobarse en un madrugón legislativo, eso no sería solo inaceptable, sino que también podría ser inconstitucional.

Lo que los negociadores decidan, los ciudadanos deben conocerlo y discutirlo. Si intentan aprobar medidas en la oscuridad, la democracia que los ciudadanos no encuentren en la Asamblea Legislativa la buscarán en la Sala de lo Constitucional.

Si eso ocurriere, el tribunal debe estar preparado para ser más ágil de lo que ha sido ante las demandas de inconstitucionalidad contra las recientes y sorpresivas reformas a la Ley del Fideicomiso de Obligaciones Previsionales. En ese caso las reformas impugnadas ya comenzaron a afectar el ahorro de cientos de miles de trabajadores en $71.5 millones, y a la fecha todos ellos desconocen si procede o no una medida cautelar que evite que el daño a sus ahorros sea aún mayor de lo que ya ha sido.

El destino de todos está en juego en esta crisis. Demostremos que la democracia sirve para solucionar nuestros problemas.

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