Un país viable

Según la definición del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, viable significa que puede vivir, se dice de un asunto que, por sus circunstancias, tiene probabilidades de poder llevarse a cabo; también que se puede transitar.
Enlace copiado
Un país viable

Un país viable

Un país viable

Un país viable

Enlace copiado


Ese término, aplicado a la existencia de un país, podríamos decir que un país viable es un país que puede tener todos los elementos que le permitan su existencia, que le permitan vivir, que puede tener las probabilidades de llevarse a cabo, de realizarse, y un espacio en el que se pueda transitar, ir o pasar de un punto a otro, y por extensión, de una generación a otra.

En El Salvador, por lo menos en las últimas seis décadas, por diferentes razones, por intereses específicos, por ideologías mal entendidas, por influencias externas, por falta de confianza en un proyecto propio de país, por falta de visión, se ha venido degradando la sociedad paulatinamente, lentamente, encaminándose de manera ineluctable a una muerte institucional, política, económica, social, manteniendo la vida del país solamente bajo perfusión, con las mismas medicinas vencidas que ya probaron que no funcionaron en otras latitudes, pero que para algunos necios, todavía se pueden aplicar en El Salvador, con las visitas de esos médicos especialistas que solo ven la parte del cuerpo que corresponde a su especialidad, pero que ninguno ha sido capaz de comprender la esencia misma del paciente: sus sentimientos, sus anhelos, su alma.

No se trata de echarle la culpa a nadie, la miopía es de todos y mientras no se haga un concienzudo análisis de lo que cada uno de nosotros ha hecho por viabilizar el país, de muy poco servirá estarse lamentando, aguantar pasivamente la vida de todos los días, sufrir los brotes externos de esa fiebre interna que nadie quiere medicar, conformarnos con seguir existiendo, “pasándola”, soñando con ir a vivir fuera del país, tratando de encontrar afuera lo que no somos capaces de construir adentro.

¿Hasta cuándo va a durar la perfusión? ¿Cuándo vamos a usar las buenas medicinas? ¿Cuándo seremos capaces de tomar las decisiones que se requieren para viabilizar el país? O seguiremos viendo impávidos cómo las economías de nuestros vecinos crecen tres veces más que la nuestra, sin tener los grandes profesionales formados en las mejores escuelas de economía, de administración y de finanzas de Estados Unidos, como nos ufanamos en El Salvador.

Todavía quedan algunas personas en El Salvador que periódicamente alzan sus voces para esbozar lo que podría ser un país viable, que tienen una clara visión del largo camino que habría que recorrer para lograrlo, pero sus voces son ahogadas por el bullicio superfluo de la politiquería, de los intereses anclados en un pasado injusto y carente de valores, por una sociedad que ha sustituido el ser por el estar, que se ha vuelto más excluyente que incluyente, y que solo ve en el logro de sus beneficios inmediatos la razón de su existencia.

Estamos a punto de un colapso medioambiental, hemos maltratado tanto a la poca tierra de la que se dispone, que nuestra escasa naturaleza ya comienza a resentirse, nuestras fuentes de agua se agotan y las pocas que tenemos están altamente contaminadas. No hemos sido capaces de realizar los proyectos indispensables para viabilizar al país.

Ojalá que en este entorno poselectoral, en que nuevas voces suben a la palestra, puedan surgir más personas con buenas ideas para trabajar sobre el desarrollo y el mejoramiento de las condiciones de vida de todos los salvadoreños y poder crear un movimiento de esperanza y de esfuerzo que haga que El Salvador se convierta en un país viable.

Tags:

  • viabilidad
  • desarrollo
  • violencia
  • valores
  • exclusion

Lee también

Comentarios

Newsletter