Un superpapá *

Aceptar a los hijos como regalos del cielo, demostrar fortaleza sabiendo secar lágrimas, expresar ternura, compartir sonrisas, ser maestro y alumno, guía y compañero, un gigante para proteger y niño para jugar.
Enlace copiado
Enlace copiado
Aprender a dar sin esperar nada a cambio, sacrificar los intereses propios por su bienestar, respetarlos y animarlos a conquistar sus metas. Decirles siempre cuánto los amamos.

Tener un mal día: sentirse enojado, frustrado y triste; y aun así trasmitir paz y amor. Saber sonreír a la adversidad, orientar con el ejemplo más que con palabras.

Formar seres humanos felices, seguros, realizados. Saber sembrarles cariño para verlos florecer en el amor propio. Ser paciente, apoyarles y nunca usar la crítica destructiva.

Entender que traer un hijo al mundo es un privilegio y una responsabilidad. Comprender que es una de las relaciones más permanentes porque finalizará hasta que uno de los dos deje el plano terrenal.

Ayudarles a encontrar su propio camino tomados de la mano de Dios, edificar junto a ellos confianza en sí mismos; darles oportunidades de crecer en un ambiente de amor. Brindarles tiempo de calidad.

Ofrecerles una vida mejor a la que tuvimos. Ser ejemplo de perseverancia. Hacer lo posible para que al fin de nuestra existencia nuestros hijos puedan decir: “tuve un superpapá”.

* Dedicado a los superpadres salvadoreños

[email protected]
 

Tags:

  • Dios
  • padres
  • hijos
  • amor

Lee también

Comentarios

Newsletter