Una bomba de tiempo

Después de semanas de campañas mediáticas, especulaciones, declaraciones y hasta amenazas de revertir la dolarización, el miércoles se presentó el documento de la propuesta a la reforma de pensiones.
Enlace copiado
Una bomba de tiempo

Una bomba de tiempo

Una bomba de tiempo

Una bomba de tiempo

Enlace copiado
Es un documento de 30 páginas detallando cómo funcionaría el nuevo sistema “mixto” del que tanto se ha estado hablando.

El tema de pensiones tiene su complejidad y, por lo mismo, hay que separarlo en partes. Una parte muy válida que se debe analizar es cómo se planteó la privatización en su momento, y si el diseño se presta a que más actores compitan en beneficio de los cotizantes, reduciendo el porcentaje que comisionan las AFP. La reforma no aborda este tema en lo más mínimo.

Otro tema es el de la rentabilidad, y cómo los cotizantes estamos dejando de ganar mucho dinero porque se obliga a las AFP a invertir en Certificados de Inversión Provisional (CIP). Las CIP pagan en promedio una tasa de interés cercana al 1.1 % y el Estado paga en promedio arriba del 6 % en deuda externa. Traducido: el Estado prefiere pagarle más al de afuera que al cotizante salvadoreño.

El tema más preocupante es el de la composición de los aportes. Bajo el sistema actual, de capitalización individual, cada persona tiene su propia cuenta. Los aportes que mes a mes se van descontando del salario van a esta cuenta individual. Aportes que luego se invierten y generan cierta rentabilidad. Luego al jubilarse uno comienza a recibir su pensión, la que ha ido acumulando durante años de cotizar.

La reforma pretende cambiar el sistema de capitalización individual por uno mixto, donde una parte sigue igual y otra va a un sistema de reparto. Los ingresos hasta 2 salarios mínimos se irían al sistema de reparto y el excedente se iría a un sistema de capitalización individual. Si usted gana 2 salarios mínimos o menos, todito su aporte de pensiones se va al sistema de reparto.

¿Cómo funciona un sistema de reparto? Acá las pensiones a los jubilados salen de los aportes de quienes todavía trabajan y no de cuentas individuales. En la reforma a esto le llaman “solidaridad intergeneracional”, eufemismo para “ahí que vean en 20 años como le hacen”. ¿Funciona un sistema de reparto? Puede, siempre y cuando la generación que trabaja sea más numerosa que la generación jubilada.

¿Cómo estamos en este sentido en El Salvador? La tasa de natalidad nos dice cuántas personas nacen por cada mujer. Si este índice es mayor a 2 y va creciendo podemos pronosticar que un sistema de reparto es sostenible a largo plazo. Para El Salvador la realidad es otra. En 1992 la tasa de natalidad era de 3.73, para 2013 ya había caído a 1.93, una clara tendencia a la baja. A esto agréguele que el MINSAL ha sugerido controlar los embarazos por el zika. Un sistema de reparto, dados estos números, es irresponsable e insostenible a largo plazo. No hay donde perderse.

Quienes están impulsando esto saben perfectamente lo que están haciendo. No están pecando de ignorantes. Esta bomba de tiempo nos estallará dentro de 20 o 25 años a quienes estamos trabajando ahora. Para ese entonces las personas que están impulsando la reforma tendrán más de 90 años, y ya serán otros quienes tengan que resolver el problema, no ellos. Así es bien fácil prometer.

Lee también

Comentarios

Newsletter