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Una costumbre nefasta

Somos conocidos como países del tercer mundo y una de las razones es porque cuando entra un nuevo gobernante empieza a repartir empleos como si fuera una piñata: a sus correligionarios, a los que aportaron dinero para la campaña, a los amigos, a los parientes, etcétera.
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No se dan cuenta de que con esto están hundiendo al país y condenándolo al subdesarrollo y a la miseria.

Si los gobernantes verdaderamente quisieran hacer obra tendrían que proceder como lo hace la empresa privada, que busca para los diferentes puestos al más calificado, al que tiene más experiencia, al más honesto, al que puede hacer la diferencia entre tener éxito o fracasar. Estoy de acuerdo en que tiene que haber algún tipo de recompensa por la ayuda prestada, pero se les puede dar una bonificación, un agradecimiento, un regalo, un premio.

Aunque para los que se involucran en política, servir a la patria debería ser un honor, un privilegio y no verlo como un negocio. Hay que participar y comprometerse, hacer las cosas porque le nacen, por principio, por convicción, por amor a nuestro país y no por un puesto o una prebenda.

Pero no solo los jefes de Estado deben de contratar personas capaces sino también los ministros, alcaldes, diputados, magistrados y otros funcionarios de gobierno con puestos de mando, que tengan autonomía. Deben rodearse de gente capaz, honesta, eficiente y responsable, ya que su reputación está en juego y posteriormente su desempeño será juzgado por el pueblo y quedará plasmado en la historia.

Señores: hay que dejar huella. Pero más allá de su reputación está el futuro de la patria, a quien nos debemos.

Mi profesión es Ingeniería Civil y me dedico a la construcción aunque también le dedico tiempo a la educación de jóvenes, participando y colaborando en colegios privados, porque creo firmemente en que el futuro de un país tiene sus bases en la cultura y educación de su gente.

Y hablando de educación, es otro problema que preocupa. La educación es la base del desarrollo y progreso de un pueblo. ¿Cómo es posible que el promedio de la PAES sea tan bajo (5.3), más ahora que estamos compitiendo en forma global con los países del mundo?

Debería dársele prioridad y un presupuesto robusto y adecuado a la educación, pero nuestra realidad es otra: han cerrado muchos colegios privados por las medidas desacertadas del MINED.

Se debería buscar a la gente más calificada para diseñar e implementar sistemas de enseñanza avanzados, prácticos, modernos, eficientes. Olvidemos la política; pensemos en el país, en el futuro que nos espera con una enseñanza deficiente.

Con este artículo quiero hacer conciencia en la ciudadanía y especialmente en todas las personas que ocupan cargos públicos para que reflexionen sobre su rol en el gobierno, sobre sus actuaciones, sobre sus obligaciones, sobre sus compromisos con el país.

El personal a su cargo debe ser evaluado, tienen que rendir cuentas, tienen que demostrar que tienen la capacidad de ocupar el puesto que ostentan.

Señores: hay que pensar en El Salvador, en nuestros hijos, en nuestras familias, en el futuro que se avecina.

También hago un llamado a la reflexión: cuando elijamos al nuevo presidente en las próximas elecciones. Tomemos muy en cuenta sus calificaciones, su preparación, su competencia, los títulos universitarios que tiene, sus principios, su honestidad, para que el país progrese y no nos sigamos hundiendo.

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