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Una crónica de una victoria no anunciada

Se critica que algunos presidentes a nivel mundial no deberían estar en ese puesto; sin embargo, en una elección cualquier cosa puede pasar.
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El gane de la presidencia de Estados Unidos por Donald Trump es un ejemplo en el que los pronósticos no lo visualizaban como ganador ¿Por qué fallaron las encuestas?, quizá los indecisos fueron los que reaccionaron justo a tiempo.

Su contrincante, Hillary Clinton, realizó una campaña mediática de relaciones públicas, en donde se reforzó con cantantes, deportistas y otros famosos. Born in the USA de Bruce Springsteen no se pudo escuchar a todo pulmón en la base de los demócratas en Nueva York. Katy Perry apoyó a la que supuestamente sería la primera mujer presidenta de esa nación.

Nos tocó que desvelarnos esperando quién sería el triunfador. Se podría decir: ¿Qué nos importan los resultados electorales en ese país?; nos concierne mucho, ya que casi tres millones de salvadoreños viven en Estados Unidos y muchos no están legales. Preocupa también que gobernará con el Congreso a su favor.

Los medios de comunicación estadounidenses como The New York Times y otros no apoyaban al candidato republicano. Como catedrático de comunicaciones, Trump fue un candidato creado mediáticamente. Esa noche, el multimillonario bajó de la “Torre Trump” y se dirigió a sus correligionarios para decir su discurso triunfal. En la historia quedó como el presidente número 45 de Estados Unidos.

Todos sabemos que arremetió contra los inmigrantes, en especial con los latinos. Muchos mandatarios han felicitado al nuevo mandatario; esa es la retórica en la política, de mantener lazos de amistad. Como quien dice “ni modo, hay que felicitarlo”. Hasta las bolsas de valores se desplomaron esa noche de nerviosismo. ¿Qué pasó con los latinos que podían votar? ¿El muro del que tanto habló se le olvidará? Quizá con esta agria noticia algunos piensen mejor en emigrar a Canadá u otro país.

Algunos hasta manifestaron que se irían de Estados Unidos si ganase. Eso sucede siempre en política. Esa noche fue como estar sentado en su sofá viendo un partido de basquetbol, en donde se inicia ganando y nunca el adversario ni siquiera logra empatar o remontar.

Es irrisorio que hace 16 años en un capítulo de The Simpsons predijeron que ganaría Trump. ¿Una profecía que se esperaba? En política, a veces no gana el más listo o el más inteligente; no gana el que tiene títulos o posgrados en Harvard. Ejemplo en Venezuela, Maduro llegó al poder democráticamente y no era una monedita de oro.

Es preocupante qué pasará con todos los que desean emigrar a Estados Unidos, algunos ya se imaginan un muro impasable en la frontera mexicana. Leí todos los artículos del periodista Jorge Ramos y de otros analistas, por lógica, todos en contra de Trump. Barack Obama reaccionó poéticamente: “No importa lo que ocurra, el sol saldrá por la mañana”; mientras Hillary Clinton no podía digerir la derrota. Esta derrota anunciada fue tallada por Obama.

Para la comunidad latina y de otras razas, que no se les olvide que él es racista. Cambió el discurso en la noche del triunfo, pero eso es nada más una cuestión retórica. Según una encuesta de urna de CNN la distribución del voto fue: 70 % blancos, 12 % negros, 11 % latinos, 4 % asiáticos. Más de 57 millones decidieron por el arrogante Trump.

La noche del 8 de noviembre fue una noche tenebrosa. Esperemos cómo será el trato del comercio internacional, ISIS, los inmigrantes, etcétera. Dios es el que puede alumbrar la mente del nuevo presidente. La señora democracia es así, un sabor agridulce a veces. Los salvadoreños estaremos pendientes que esa victoria no anunciada no se convierta en pesadilla.

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