Una democracia con alto costo económico

La democracia es un componente esencial para el buen desarrollo de los pueblos, por lo que es importante que se sigan promulgando los buenos modelos de democracia que se practican en algunos países con tradición democrática como el caso de Estados Unidos
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La democracia es un componente esencial para el buen desarrollo de los pueblos, por lo que es importante que se sigan promulgando los buenos modelos de democracia que se practican en algunos países con tradición democrática como el caso de Estados Unidos de América, que presenta un territorio de 9,930,418 km² y una población estimada de 321,410,000 habitantes, en donde únicamente existen dos partidos políticos y la opción de independientes.

Para el caso de nuestro país con una extensión de 20,000 km², con 14 departamentos y con una población de aproximadamente seis millones de personas y con ocho partidos políticos inscritos, implica que el Estado debe financiar a dichos partidos, lo que se conoce como deuda política, lo cual constituye una gran carga económica para un pequeño país sumido en una crisis económica permanente. Esto da la impresión que el juego de la democracia se convierte en el gran negocio de unos pocos que han sabido encontrar la manera más cómoda de vivir de los impuestos del pueblo.

La verdad es que para que una nación sea reconocida internacionalmente es necesario que presente un desarrollo democrático bien constituido; sin embargo para el caso de nuestro país nos toca mantener una democracia costosa y si queremos vivir que no sea tan cara, los únicos que pueden cambiar esa situación es la ciudadanía a través de sus representantes en la Asamblea Legislativa, que pueden ser los encargados de transformar el sistema democrático en un ente más transparente.

Para ser más congruente se presentan las siguientes propuestas:

Se debería reducir el número de partidos políticos a dos y la posibilidad de candidaturas independientes.

Eliminar la deuda política. Reducir a la mitad el número de diputados y los diputados que se presenten al Parlamento Centroamericano sean de carácter ad-honorem.

Que la reelección de diputados no sea más de dos periodos. Que sus salarios se reduzcan a la mitad y se eliminen todas las prestaciones que reciben y afectan a la economía del país.

Que los nombramientos de segundo grado sean de votación popular para evitar componendas; que se reduzca a lo más necesario el personal diplomático destacado en el exterior.

Lo ideal sería que se fuera reduciendo la clase política, que desgraciadamente se ha convertido en un mal necesario, y que las personas interesadas en optar a cargos públicos los desempeñaran con la intención de servir al país sin ánimo de enriquecerse y no heredar los cargos y evitar las negociaciones que lastiman los intereses de un pueblo.

La verdad es que no podemos seguir viviendo en una democracia demasiado cara ya que no se puede concebir esa gran desigualdad que se presenta en los tres poderes.

Se ve ingrata la distribución desigual de los impuestos del pueblo, en donde se observan salarios onerosos de algunos órganos del Estado y con unas prestaciones exageradas, para el caso que algunos no hacen uso del Seguro Social, ya que cuentan con seguros médicos de hospitales privados y de retiros bien jugosos, mientras que los otros empleados de instituciones estatales no pueden aspirar a obtener sueldos más dignos y con unas prestaciones miserables.

Y si hablamos de austeridad, esta debe de aplicarse pareja, sin ninguna distinción, pues de lo contrario se estará fomentando una violencia institucional, que no es lo adecuado para el desarrollo integral del país.

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  • democracia
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