Una dosis de realismo

Actualmente los actores principales de la vida nacional son los delincuentes, los extorsionadores, los asesinos, los traficantes de drogas, los traficantes de menores, los mareros y otros personajes que están alejados de lo que socialmente es la aspiración.
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Los medios de comunicación en su afán y misión de contribuir a la democracia han saturado sus espacios con la participación de los candidatos a ocupar el cargo de diputados y de alcaldes por los siguientes tres años. Los debates han adoptado una agenda de país. Todos tienen opinión y propuesta para enfrentar los grandes problemas del país. Y como es de esperar, el tema de seguridad está a la orden del día. Y se justifica. Familias en colonias residenciales del Área Metropolitana de San Salvador se han visto obligadas a abandonar sus lugares de residencia por miedo a las amenazas de las pandillas. Familias enteras en comunidades rurales están siendo acosadas y obligadas a emigrar por las amenazas de las pandillas. Y hasta los dirigentes formales de la empresa privada parecen aceptar la situación al reconocer, sin reparo, que las extorsiones ya están incorporadas en los costos de producción.

No es un panorama muy alentador el que dan a conocer diariamente los medios de comunicación. Me pregunto si cambiaría el ambiente y el estado de ánimo de todos los ciudadanos si los medios de comunicación dejaran de tener en su agenda principal la inseguridad. Actualmente los actores principales de la vida nacional son los delincuentes, los extorsionadores, los asesinos, los traficantes de drogas, los traficantes de menores, los mareros y otros personajes que están alejados de lo que socialmente es la aspiración. Están alejados del perfil del ciudadano salvadoreño que describe la Constitución de la República: integral, democrático, justo, humano, respetuoso, tolerante, solidario, con identidad nacional y centroamericana.

La importancia, traducida en papel y en tiempo que todos los medios les dan a esos “actores principales” , que les dan los medios de comunicación por contribuir al ambiente de inseguridad en el que vivimos, hace olvidar que nuestra sociedad está conformada en su gran mayoría por aquellos a los que la Constitución aspira en el artículo n.º 55. Y esto, también se refleja en el discurso y las propuestas de los candidatos a diputados y alcaldes que nuevamente se olvidan de las atribuciones del cargo para el que están compitiendo.

Los diputados tienen fundamentalmente la atribución de legislar en diferentes materias. Según la página web de la Asamblea Legislativa, el quehacer del diputado se estructura en veintiséis (26) materias y submaterias y en treinta y cinco ramas de derecho. Ellos deben estructurar su trabajo teniendo como base esta matriz. En la misma página web cualquier ciudadano puede conocer el número de leyes y decretos que durante el periodo se aprobaron. Hasta el 4 de diciembre de año recién pasado el registro es de 886 leyes y decretos.

¿Y cuáles son los temas que ocuparon a los diputados 2012-2015? Cuando se leen los temas que han ocupado el tiempo de los diputados destacan los permisos para aceptar condecoraciones, la autorización de naturalizaciones, la exoneraciones de pago de impuestos, la declaración de semanas y días especiales, las interpretaciones auténticas, las reformas temporales, la ratificación de convenios, la autorización para suscribir convenios de préstamos internacionales, los acuerdos de límites territoriales, la declaración de días nacionales, las distinciones honoríficas, los permisos para ejercer cargo de cónsul honorario, las reformas de ley, la elección de funcionarios de segundo grado, la autorización para emitir títulos valores, la declaración de personalidades distinguidas, las prórrogas de decretos de ley, la autorización para adquisición y para transferencia de bienes inmuebles y algunas leyes. Para esto vamos a elegir otra vez a 84 diputados y suplentes.

Esta información sobre el producto del trabajo diario de los 84 diputados y diputadas es de acceso público y merece convertirse en opinión pública. Los ciudadanos debemos ser realistas sobre lo que los diputados y diputadas producen en la Asamblea Legislativa porque todas las declaraciones de buenas intenciones y las ofertas deben traducirse en leyes y decretos. En campaña emitir opinión sobre aquello que a la gente le duele. Pero la capacidad y los resultados del trabajo se traducen en leyes y decretos que merecen analizarse en su dimensión y contenido para que los electores seamos realistas. Conviene que los comunicadores sociales no sobredimensionen la capacidad de hacer, ignorando las atribuciones y competencias legales de los cargos. Conviene que en periodos electorales se tenga presente las atribuciones del cargo para no confundir ni confundirse.

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