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Una economía dolarizada que se ajusta más rápido para absorber un impacto internacional

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José Andrés Oliva Cepeda / Licenciado en Economía con Master en Finanzas

José Andrés Oliva Cepeda / Licenciado en Economía con Master en Finanzas

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La información obsoleta de la metodología de Cuentas Nacionales anterior, base fija con precios contantes, mostraba otra economía. Entre diferentes aspectos, el registro presentaba que, desde la crisis internacional a la fecha, el país nunca había reportado tasas de crecimiento “altas” para el estándar salvadoreño; sin embargo, la nueva serie, utilizando una ponderación actualizada, indica que la economía se “ajusta” más rápido para absorber un impacto internacional de lo que se había pensado.

No hay en la historia económica reciente un episodio que haya exigido un ajuste más profundo que la crisis internacional y por ello es el ejemplo idóneo: para profundizar sobre el comportamiento de la economía al respecto. El impacto interno se recoge en la cuenta corriente de la balanza de pagos. La cuenta corriente indica el exceso que presenta, la suma de todos los ingresos que se perciben –desde lo producido hasta las remesas–, en relación con la absorción interna –que toma el consumo y la inversión internos juntos–. Durante la crisis, el consumo y la inversión cayeron, lo que se manifestó en una caída de la cuenta corriente, pero se percibió, temporalmente, en hogares que no tuvieron remesas para gastar, en empresas con menos pedidos de exportación que suplir, y finalmente en una economía con menos empleos que ofrecer.

En términos de información estadística, ya se conocía que el episodio significó que dicha cuenta descendiera aproximadamente $1,220 millones, pasando de $1,532 millones en 2008 a $312 millones en 2009. Lo anterior encaja con el comportamiento del empleo, que, medido por los cotizantes al ISSS, experimentó un desplome de hasta 39,000 trabajadores. Sin embargo, en relación con el tamaño de la economía para su valorización, utilizar un PIB u otro arroja una diferencia importante. Empleando el PIB anterior, la disminución implicó un ajuste de 5.6 % del valor de la producción. Pero, con la nueva información, el ajuste que se habría experimentado resulta mayor, ascendiendo a una magnitud de hasta 7.3 %.

Aunque es posible avanzar en capacidad resiliente, la falta en el retorno del crecimiento indicaba mayor rigidez estructural, que obstaculizaba el ajuste requerido para absorber el impacto. Otro elemento relacionado es atribuido a la falta de política monetaria, en el sentido de que las otras economías pudieron haber usado las palancas de dicha política para salir del valle que la crisis implicó, para el ciclo económico de la región.

Sin embargo, los datos no van en esa dirección. En el registro sobreestimado del PIB, durante 2009, la economía se había encogido -3.1 %, pero la nueva serie registra una caída menor (-2.1 %). Además, acorde con la nueva serie, la producción se habría expandido de nuevo, alcanzando 3.8 % en 2011, cuando, bajo el esquema anterior, el resultado era 2.2 %. Incluso, también, a mayo de 2011, los cotizantes habían regresado a su nivel anterior, con 39,000 nuevos cotizantes. Este efecto rebote, ausente en la serie anterior, da cuenta de que la tasa de crecimiento sí se elevó de manera no habitual, y muestra una capacidad mayor a la registrada, del contexto con dolarización para ajustarse, sobrellevando una crisis internacional con un impacto todavía más severo sobre el país.

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