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Una inercia impresionante y un acuerdo

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Decano de la Facultad de Maestrías, UTECEl denominador común de noticias que al parecer ya no impactan en la mayoría de la población es la variedad de homicidios, que supera en espacio y frecuencia en la actualidad a otro tipo de noticias de orden internacional, también relacionadas con desastres.

Mortandad global, que al parecer, por su frecuencia, vuelve inmune el dolor natural y espontáneo que nos une en pesar con el prójimo. En ámbitos nacionales también hay problemas que se están volviendo lugares comunes y que pierden impacto, tales como homicidios a granel del Paz al Goascorán (tanto en las filas de aparentes autoridades como de supuestos infractores de la ley). Déficit presupuestario secular, pérdida de competitividad continua y un bajo crecimiento económico son otras frecuentes noticias, en un país en el que nadie sabe si vamos o venimos.

Definitivamente El Salvador está al revés y es una partícula del atribulado planeta Tierra, el que a su vez es una pequeña parte del universo. Sin embargo, egoísmos e intereses creados ocultos impiden el firmar un acuerdo nacional básico que siente las bases de una plataforma de despegue. Sin embargo, hay vientos favorables y acuerdos parciales. Recientemente se dio un giro más de calidad que de cantidad, al haber llegado a un acuerdo unánime todos los partidos políticos con relación a las reformas a la Ley del Sistema de Ahorro para Pensiones, lo cual independiente de los efectos cuantitativos presupuestarios de emitir una deuda para financiar el déficit de 2017, resulta ser una actitud positiva y esperanzadora hacia la posibilidad de un Acuerdo Fiscal en primera instancia, posteriormente un Gran Acuerdo Nación y si es procedente con el FMI.

Y es que basta ya de egoísmos y caprichos personales en un ínfimo espacio en el cual los niveles socioeconómicos y culturales coinciden sin lugar a dudas con los del tercer mundo, puesto que un alto porcentaje de su población vive bajo el nivel de pobreza extrema, con el agravante que destaca en una mayoría una mentalidad subdesarrollada; esperando: a nivel individual que sus problemas se los resuelvan y a nivel país mayor cuantía de ayuda externa y remesas familiares.

Hay que insistir hasta la necedad, para que los auténticos responsables de las decisiones se responsabilicen y actúen al respecto de: desocupación masiva, sobrepoblación relativa, bajo nivel educativo, ingreso bajo (mal distribuido e irracionalmente utilizado), subcultura de corrupción, dependencia política estructural del extranjero, tecnología primitiva; entre otros problemas, que condicionan las costumbres del país y son limitantes de su desarrollo.

Sin embargo, se quiere subrayar el buen comienzo y el significado de un acuerdo de todos los partidos políticos. El BCR al respecto manifiesta que “un acuerdo sobre pensiones y financiamiento público genera consensos políticos en temas de trascendencia y de futuro de la nación, puesto que origina certidumbre para los inversionistas, reduce la presión sobre las finanzas públicas y favorece el perfil de riesgo del país”.

Dentro de esa inercia impresionante, prefiero esta vez subrayar ese evento en la madrugada en el seno de la Asamblea Legislativa, como algo que demuestra, independiente de connotaciones políticas y de beneficio-costo partidista, que sí se puede iniciar una ruta de consensos en la cual el beneficiado ulterior será esa masa amorfa que no se manifiesta, pero que individualmente alcanzará una mejor calidad de vida.

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