Una jornada electoral en la que volvió a ponerse en evidencia que la ciudadanía se comporta bien pero quiere más

Todas las fuerzas políticas, independientemente de cómo queden en definitiva los números que determinen correlaciones de fuerzas, deben comprometerse desde el primer momento a tomar las cosas con entera responsabilidad...
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Ayer domingo los salvadoreños acudimos a las urnas para elegir diputados y concejos locales para el período 2015-2018. El momento de emitir el sufragio fue la culminación de un proceso que estuvo caracterizado, en lo que a las ofertas electorales se refiere, por la abundancia de lo prometido, marcando diferencia con lo que se ha venido dando en eventos similares anteriores; y en lo que toca al desempeño de las autoridades encargadas de administrar el proceso, por signos de ineficiencia que no tienen ninguna justificación, como son los retrasos generalizados en la apertura de los centros de votación.

Aunque según los datos preliminares hubo un ligero aumento en el número de votantes en comparación con lo que se dio en la ocasión más reciente, es claro que los niveles de participación ciudadana en el ejercicio del sufragio no son satisfactorios, y habría que tomarlos muy en cuenta al hacer valoraciones sobre el clima democrático que prevalece en el país. Lo que sí hay que destacar de nuevo como un dato muy revelador es la forma positiva en que la ciudadanía se comporta cuando participa, pues viene siendo ya común, y la elección de ayer lo demuestra una vez más, que pese a la intensidad de la contienda entre las fuerzas políticas participantes no hay expresiones de confrontación agresiva ni mucho menos violenta entre los simpatizantes respectivos. Esta es una señal de madurez que tiene que ser encajada como expresión de que vamos avanzando en la cultura general del respeto político.

En esta oportunidad, las novedades del procedimiento electoral son relevantes; y, aunque crean comprensibles dificultades de manejo, lo más importante es que apuntan hacia una mejor participación ciudadana, que de seguro se irá consolidando en experiencias futuras. Hablamos en concreto del voto cruzado para elegir diputados y de la puesta en vigencia de los concejos plurales. Esperamos que estas modalidades sean administradas por las autoridades competentes de una manera eficiente y confiable; y eso se podrá comprobar de inmediato.

Esta elección ha sido considerada desde muchos ángulos de opinión como un hito en el camino de nuestra evolución democratizadora. Todas las fuerzas políticas, independientemente de cómo queden en definitiva los números que determinen correlaciones de fuerzas, deben comprometerse desde el primer momento a tomar las cosas con entera responsabilidad, porque al final de cuentas es el país y su suerte presente y futura los que están en juego. Quisiéramos subrayar el imperativo de la responsabilidad compartida, pues es ésta la que debe orientar en todo caso la trayectoria del país.

Hay que hacer un esfuerzo institucional efectivo y convincente para que los entes encargados de manejar las cuestiones electorales en todos los niveles cumplan siempre con su cometido de manera incuestionable. Y también hay que fortalecer en el tiempo por venir la conciencia participativa del ciudadano, a partir del buen ejemplo que están llamadas a dar en todo sentido las distintas fuerzas políticas.

El proceso electoral de 2015 está prácticamente consumado. Lo que viene ahora es fortalecer todas las vigilancias desde la sociedad civil sobre lo que viene; y cooperar, cada quien con lo que le corresponde, para que El Salvador y los salvadoreños salgan de veras adelante.

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