Una nueva propuesta de desarrollo rural para El Salvador

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EscritorUno de los cruciales problemas que enfrenta el país se centra en la producción agrícola, que desde las últimas décadas del siglo pasado ha venido experimentando una baja considerable, cualitativa y cuantitativa, especialmente en lo referente a la producción de granos básicos, verduras, legumbres y de los cultivos de agroexportación por excelencia, el café y la caña de azúcar.

Pasada ya la euforia neoliberal de convertir a El Salvador en un planchón de cemento donde florecerían como hongos las maquilas y el sector industrial en general, generando progreso, riqueza y desarrollo, la triste y dura realidad nos enfrenta con un país que prácticamente liquidó su potencial productor agrícola y que actualmente tiene que importar granos básicos de los países vecinos. Este es uno de los puntos angulares en los que se centra el nuevo libro del joven economista Julián Salinas, que recién sale publicado por el sello editorial de la Universidad de El Salvador, intitulado, Desarrollo rural en El Salvador: una propuesta transdisciplinaria desde un enfoque territorial.

Esta investigación socioeconómica es un valioso aporte para comprender los problemas estructurales del sector rural y sus posibles soluciones. Salinas, después de realizar un diagnóstico de la problemática actual del sector agropecuario, revisa exhaustivamente las diferentes propuestas de política agropecuaria de las últimas décadas, tanto desde la política pública como desde la reflexión académica, y pone en discusión los principios esenciales de dichas propuestas, enfatizando en aquellas ideas que posicionan “la vida como prioridad”.

Un informe publicado por el PNUD, para El Salvador, refleja que el 49.4 % de los hogares salvadoreños enfrenta algún tipo de inseguridad alimentaria. La inseguridad alimentaria es nada más uno de los problemas relacionados con el sector rural. Un abordaje integral a las debilidades que presenta el espacio rural permitiría crear políticas que, además de reducir los índices de pobreza y desnutrición, generarían soluciones a otro tipo de problemas más multifactoriales, como la migración, la desigualdad de género, e incluso, en temas medioambientales o de innovación, si se siguiera el enfoque y las recomendaciones de esta investigación.

El estudio realizado por el autor de este libro a lo largo y ancho del territorio salvadoreño sirvió de marco para su trabajo de Máster en Política Económica por la Universidad de Costa Rica, donde fue becario del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). Es importante señalar el trabajo de contraste que Julián Salinas hace entre la reflexión teórica, la efectividad de la política pública y las realidades y demandas comunitarias del agro salvadoreño. Concretamente, en el capítulo III, se sintetizan los resultados del estudio de campo realizado en diferentes comunidades y cooperativas, a través de la metodología de grupos focales, y la consulta a diferentes actores gubernamentales y comunitarios, lo cual le permite enriquecer la discusión teórica con los aportes empíricos de los diferentes actores.

Muchas veces los aportes teóricos están centrados en los sectores más dinámicos de la economía, en las categorías macroeconómicas, o se realizan bajo abordajes economicistas y desde la perspectiva del crecimiento. La investigación de Julián Salinas, realizada desde la transdisciplinariedad y la territorialidad, llena una necesidad en la reflexión académica nacional de las ciencias económicas.

Un debate abierto e interesante que urge nuestro país.

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