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Una oportunidad de corregir la elección de Corte

Por el Imperio del DerechoNo es normal, ni debido, que en una elección esté en juego casi la totalidad de la Sala de lo Constitucional.
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Una oportunidad de corregir la elección de Corte

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En realidad, elegir a cuatro de los cinco magistrados que componen el máximo tribunal de justicia fue lo que se quiso evitar hace más de dos décadas, en el marco del fin del conflicto armado. Y por ello vale la pena discutir, en esta columna y en ocasiones posteriores, la posibilidad de corregir tal situación. Acá los hechos.

Una de las reformas centrales de los Acuerdos de Paz tuvo que ver con la democratización del Órgano Judicial. A partir de las reformas constitucionales de 1991, que fueron fundamentales para asegurar el pacto finalmente firmado el año siguiente en Chapultepec, la Asamblea Legislativa elegiría a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia de forma escalonada.

En este sentido, la Corte no solo se renovaría cada tres años en tercios, sino que sus cuatro salas –la de lo Constitucional, de lo Penal, de lo Civil y de lo Contencioso Administrativo– serían renovadas de forma parcial. Con ello se evitarían renovaciones abruptas y se inyectaría una dosis de pluralidad en la Corte, en una combinación virtuosa entre magistrados experimentados y magistrados nuevos.

Así las cosas, llegó el año 1994 con un decreto transitorio que obligó a moverse al sistema escalonado con una solución puntual: elegir a los magistrados de la primera Corte con períodos diferenciados. Fue así como se eligió al doctor Domingo Méndez, exmagistrado presidente, por un período de tres años; o bien, a los doctores Orlando Baños y Enrique Argumedo como magistrados por un período de seis años. Aunque el período regular que establece la Constitución es de nueve años, estos períodos cortos forzarían a renovar las vacantes en la Sala de lo Constitucional en los años siguientes. Y así se hizo en 1997 y 2000; hasta que los diputados decidieron tomar un atajo en 2003.

En ese año, la Asamblea Legislativo trasladó a dos magistrados elegidos tres años antes, los abogados Victoria Marina de Avilés y Mauricio Clará, a la Sala de lo Constitucional. Lo mismo hizo en el año 2006 con el exmagistrado Néstor Castaneda. Estos eventos explican por qué en 2009 se tuvo que renovar casi la totalidad de la Sala de lo Constitucional con la elección de cuatro de sus actuales magistrados.

Hace unos días, FUSADES propuso reformar nuevamente la Constitución con un artículo transitorio, similar al aplicado en 1994, que permita elegir magistrados con períodos distintos. Con ello se corregiría la distorsión causada y se evitaría que en 2027 se repita una renovación colectiva que, de acuerdo con la referida institución, favorece el cuoteo partidario e impide una transición armónica dentro de la Sala de lo Constitucional al posibilitar cambios jurisprudenciales radicales.

De aprobarse la reforma, debe aprobarse un acuerdo en la Asamblea Legislativa antes de marzo de 2018; para posteriormente ratificarse en la recién electa legislatura 2018-2021 antes de que se deba elegir a la nueva Sala de lo Constitucional. La propuesta es bien recibida, por lo que el debate al interior de la academia, del gremio de abogados y de los actores políticos se convierte en fundamental, necesario y urgente. Nunca es tarde para pensar en el largo plazo.

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