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Una polarización política contaminante

La capacidad propositiva de la ciudadanía organizada se ve también confrontada a esa nefasta polarización política.
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Una polarización política contaminante

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El tipo de polarización que existe en El Salvador no solo dificulta que el sistema político partidario encuentre y ponga en marcha soluciones adecuadas para superar los graves problemas que enfrenta el país, sino también afecta los esfuerzos ciudadanos por contribuir a tales soluciones.

En términos generales, los ciudadanos u organizaciones ciudadanas que buscan ser independientes se encuentran en buena medida atrapados por las dinámicas de una polarización política, sistemáticamente confrontativa y estéril. El limitado cerebro de ciertos partidos y/o dirigentes políticos solo distingue amigos o enemigos, derecha o izquierda, ángeles o demonios, negro o blanco, y les resulta imposible percibir la compleja diversidad de posiciones y colores de la sociedad salvadoreña. Por ello suelen enviar a la sociedad civil independiente y sus posiciones al infierno o al cielo.

En efecto, ese tipo de polarización política lleva a que muchas críticas ciudadanas hacia el gobierno y/o su partido sean rápidamente descalificadas por este como parte de la estrategia de desestabilización y/o confrontación de la oposición, como respaldo político a esta, o en el mejor de los casos, como tontos útiles de los opositores. Así por ejemplo, actualmente las personas u organizaciones ciudadanas que hacen planteamientos críticos al gobierno del FMLN son virulentamente descalificadas por este y sus acólitos, con el simplista y polarizante argumento de que son parte de la estrategia de ARENA, de la compra de voluntades por parte del gran capital o de la derecha nacional e internacional. Algo parecido sucedía cuando muchos criticábamos las políticas neoliberales y la corrupción en los gobiernos de ARENA: éramos parte de la conspiración comunista, o en el mejor de los casos, titiriteros de la izquierda.

Ello restringe la capacidad crítica de la sociedad civil, donde muchos temen ser “bautizados” y encasillados en los compartimentos estancos de la polarización política. Muchos se cohíben de opinar positivamente o negativamente de lo que dice el gobierno o la oposición por miedo a no aparecer acusados por unos o por otros, o simplemente por no quedar mal con uno o con otro. La “conciencia crítica” de la sociedad, como pregonaba insistentemente el padre Ellacuría, se ve seriamente mutilada por una perversa dinámica política partidaria.

Es el caso de las denuncias de corrupción. Si desde la sociedad civil hacemos una denuncia de corrupción hacia el gobierno del FMLN, a pesar de que pueda ser verificable y justificable, y resulta que coincide con una crítica o denuncia de ARENA, entonces la denuncia ciudadana tiende a ser descalificada dentro de la dinámica de la polarización política, con el argumento de que es parte de la estrategia electoral o desestabilizadora de ARENA. La crítica ciudadana se contamina de la polarización política y pierde fuerza. La actual lucha y denuncia ciudadana contra la corrupción tiene que enfrentar el escollo no despreciable de la polarización partidaria.

De igual manera, la capacidad propositiva de la ciudadanía organizada se ve también confrontada a esa nefasta polarización política. Así para el caso, si una organización o persona de la sociedad civil hace una propuesta de reforma de la política pública, pero esta coincide con una propuesta de uno de los partidos polarizantes, la incidencia de la propuesta ciudadana se ve afectada.

Pongamos por ejemplo un caso que recientemente ha salido a luz pública: el de las donaciones o subvenciones discrecionales que asigna el Estado hacia instancias privadas. Resulta que ARENA ha hecho una propuesta de reforma al respecto, lo cual es ciertamente positivo. Sin embargo, si hubiera existido o fuera a existir una propuesta ciudadana de regulación de dichos fondos discrecionales, se corre el riesgo de que desde el partido oficial se le trate de descalificar, afirmando que es parte de la estrategia o influencia de ARENA. La propuesta de reforma ciudadana se ve políticamente debilitada. Algo parecido podrá suceder con otras iniciativas o planteamientos ciudadanos.

Ante esa dinámica polar que contamina, ante ese virus incubado en la ignorancia y el simplismo interesado, la sociedad civil tiene que vacunarse y aprender a combatirla, manteniendo e incrementando su independencia partidaria, su espíritu crítico, y sus posiciones y planteamientos ponderados y objetivos.

Tags:

  • politica
  • polarizacion
  • dialogo
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