Loading...

Una reflexión en memoria de los agentes policiales asesinados

Proteger a la Policía es imperativo, porque sólo un cuerpo de seguridad civil, desmilitarizado y celoso del respeto a los derechos humanos puede coadyuvar a la restitución democrática. Pero por protegerla no debe entenderse sólo la inversión en armamento y tecnología, mejores armas y más poder de fuego, sino principalmente mantenerla conectada con la población, que no se extravíe en el cumplimiento de una de sus funciones anulando el respeto a las otras.

Enlace copiado
La Prensa Gráfica

La Prensa Gráfica

Enlace copiado

El asesinato de tres agentes policiales mientras realizaban un patrullaje en Santa Ana enluta a la corporación policial, al gobierno y a la nación. Sus muertes, mientras cumplían con su deber, hacen aún más pesada la carga que los policías llevan sobre sus espaldas en esta coyuntura en la que además de un sobreesfuerzo y de jornadas kilométricas lejos de sus familias, a los buenos elementos se les adjudican culpas por las que sólo algunos deberían pagar.

Es una época de discursos extremistas, una en la que se superlativiza a ambos extremos del análisis, lo cual conduce a peligrosas simplificaciones. Una de ellas es la de que todos los pandilleros fueron responsables de la ola homicida de fines de marzo, una idea a partir de la cual el gobierno sigue desdeñando la obligación de explicarle al país quiénes fueron los autores intelectuales y los hechores de aquellos actos terroristas y qué lógica y dinámica los condujo hacia esa infamia. Otra simplificación ocurre en el terreno en muchos barrios y comunidades, y es la que conduce a las fuerzas del orden a detener a algunos ciudadanos sin ningún antecedente, sólo por vaguedades o bien por estigmatización de los territorios.

Otra de esas simplificaciones es la que, en un efecto inverso, tacha a todo el cuerpo policial de abusivo y poco profesional. La nación no puede dar por perdida a instituciones como la Policía Nacional Civil; el que sus mandos, su actual conducción y el rol que jugó desde el triunfo de Bukele y en particular desde la irrupción en el Salón Azul hace un par de años sean objeto de crítica no es sinónimo de que todos, de que siquiera la mayoría de sus miembros estén de acuerdo con lo que pasa desde el inicio del régimen de excepción. A las tensiones dentro de sus filas, a la imposibilidad de ejercer la objeción de conciencia ante eventuales indicaciones que riñan con las leyes y reglamentos de la institución en estas condiciones políticas se añade hoy el luto por estos tres agentes.

Proteger a la Policía es imperativo, porque sólo un cuerpo de seguridad civil, desmilitarizado y celoso del respeto a los derechos humanos puede coadyuvar a la restitución democrática. Pero por protegerla no debe entenderse sólo la inversión en armamento y tecnología, mejores armas y más poder de fuego, sino principalmente mantenerla conectada con la población, que no se extravíe en el cumplimiento de una de sus funciones anulando el respeto a las otras. Que el primer artículo de la Ley que le dio vida a la Policía Nacional Civil establezca como su objeto proteger y garantizar el libre ejercicio de los derechos y las libertades de las personas no fue casualidad sino una reacción al triste papel que los antiguos cuerpos de seguridad jugaron durante la dictadura militar.

La solidaridad con las familias de los agentes asesinados y con toda la corporación policial va acompañada de esa convicción: si antes del régimen de excepción la nación ya necesitaba que esa institución se mantuviera celosa de su inspiración orgánica como resultado de los Acuerdos de Paz, una vez finalizada esa medida tendrá que trabajar de modo aún más riguroso en no ver alienado y desnaturalizado su rol de servicio. La institución debe estar a la altura de los héroes a los que la nación llora.

UN PÚBLICO INFORMADO
DECIDE MEJOR.
POR ESO INFORMAR ES
UN SERVICIO DE PAÍS.
APOYA A LOS CIUDADANOS QUE 
CREEN EN LA DEMOCRACIA
Y HAGAMOS PAÍS.

Hacemos periodismo desde hace 107 años. Y ahora, como en otros periodos de la historia de El Salvador, el periodismo es fundamental para que la opinión pública se fortalezca.

HAZTE MIEMBRO Y DISFRUTA DE BENEFICIOS EXCLUSIVOS

Hágase miembro ahora

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines