Una y otra vez

Y es la de nunca acabar. Las calles, las avenidas y las aceras son tomadas por vendedores que justifican la invasión por su necesidad de trabajo para la sobrevivencia. Con este derecho individual al trabajo, afectan los derechos de miles y miles de ciudadanos; justifican su irrespeto a ley; y justifican su irrespeto a la autoridad local.
Enlace copiado
Sandra de Barraza / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Sandra de Barraza / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

Una y otra vez se ven iniciativas de ordenamiento del comercio informal en las principales ciudades del país. Una y otra vez, se ven las trifulcas entre autoridades y vendedores informales. Una y otra vez se ve la agresividad de los vendedores hacia las autoridades. Una y otra vez cualquiera se admira de la agresividad de las mujeres vendedoras. Una y otra vez la agresividad se torna más y más violenta.

El problema es grave y generalizado. El 65 % de los ocupados están en el sector informal. No trabajan 44 horas semanales o trabajan más de las 44, no ganan el salario mínimo, no tienen sistema de seguridad social ni prestación alguna, no pagan impuestos ni tasas municipales. En la informalidad se ocupan de la sobrevivencia y, aunque muchos logran acumular capital, lo que importa es el día a día. No hay futuro.

En la informalidad no hay inequidad de género. Según información de la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC, 2017) el 66 % de los hombres ocupados están en el mercado informal. El porcentaje es del 65 % en el caso de las mujeres. La inequidad es con relación al área geográfica. En el área rural 8.3 de cada 10 ocupados lo están en el mercado informal. En el área urbana 5.6 de cada 10.

El Ministerio de Trabajo y Previsión Social “es la institución rectora en materia de trabajo y previsión social” y tiene como objetivo estratégico “promover oportunidades de acceso a empleo digno”. Su foco de atención ¿está limitado al 35 % que tiene empleo? ¿Debe ocuparse exclusivamente de “verificar” derechos laborales o “fortalecer mecanismos de diálogo entre empleados y empleadores”? En el mercado laboral salvadoreño, esto es poco relevante.

Organizan ferias de empleo, pero ¿qué efectividad han tenido? Los noticieros que dan cobertura evidencian la gran cantidad de personas, especialmente jóvenes, que están en busca de un empleo. Pero... ante la ineficacia de la política de ese ministerio, se ha generalizado la opción “del emprendimiento” para paliar la falta de ocupación o para prevenir la violencia y la delincuencia. Les dan capital semilla, pero ¿cuántos superan el valle de la muerte? ¿Qué rentabilidad social ha tenido la inversión? Promueven ventas pero ¿superan el punto de equilibrio?

El fin de semana recién pasado, las autoridades locales de Santa Tecla decomisaron la mercadería a vendedores informales que irrespetan la prohibición de impedir o dificultar la libre circulación de peatones y vehículos establecida en la ordenanza de convivencia ciudadana. En protesta la gente se tomó las calles, agravaron el irrespeto a los derechos ciudadanos y amenazaron otra vez la convivencia ciudadana.

Una y otra vez se vuelve a lo mismo. En los alrededores del mercado central se hace una fila, luego surge otra y finalmente una tercera, allí prácticamente imposible transitar. La ordenanza de convivencia ciudadana y contravención administrativa del municipio de Santa Tecla está vigente y es imperativo poner orden y asegurar el respeto a la autoridad. Esto es prevención.

Lee también

Comentarios