Lo más visto

Más de Opinión

Unipartidismo

La centralización del poder, el control de los procesos electorales, la interpretación de las leyes y los principios democráticos a su conveniencia; todo con el objetivo de no soltar el poder.

Enlace copiado
José Afane - Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

José Afane - Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

Antes nos quejábamos del bipartidismo; pero hoy nos quejaremos, aún más, por el unipartidismo. Nos enfrentamos a una oposición sin liderazgo, debilitada por las maniobras y campaña sucia del partido de turno. Aun existiendo varios partidos políticos, el partido de turno ha acaparado el poder político, manipulando las normas jurídicas que debían impedírselo, pareciera ser que con tufo a maletín negro.

A toda luz vemos el caldo del unipartidismo cocinándose aceleradamente: la centralización del poder, el control de los procesos electorales, la interpretación de las leyes y los principios democráticos a su conveniencia; todo con el objetivo de no soltar el poder.

En el unipartidismo, las leyes son para vos y no para mí; afloran el nepotismo, las licitaciones amañadas, la ausencia total de rendición de cuentas y, en nuestro caso, los insultos, los pleitos y la confrontación entre clases sociales.

El unipartidismo estaría a paso de perico en convertir nuestro país en dictadura comunista, con el apoyo de las Fuerzas Armadas, y sin ninguna posibilidad de la alternancia de poder. A diferencia de la dictadura clásica, los regímenes unipartidistas convocan a elecciones como un engaño para demostrar su falsa legitimidad. Esto lo logran cuando duermen a las mayorías con su discurso populista engañoso, y cuando han debilitado a la oposición, a la empresa privada y al desarrollo económico y social.

Los negocios y transacciones pasan al comando del gobierno central, sin someterse a licitaciones y regulaciones como LACAP, más aún cuando logran operar bajo estados de excepción gracias a la declaración de estado de emergencia, como al que recién nos sometieron, y quieren más.

La historia demuestra que la ruta del unipartidismo / dictadura nos lleva a la quiebra y a mayor pobreza. Esto incluso ha sucedido en países como Venezuela, con las reservas más amplias de petróleo del mundo. No quiero imaginarme nuestro destino si no se frena la cocción de tan dañino caldo en nuestro El Salvador.

Al tener control de los negocios, el unipartidismo frena el desarrollo de la salud y la educación, como tan bien ha quedado demostrado en nuestro caso. Una población sana y educada es fundamental para el desarrollo, y esto no se puede lograr sin asocios público-privados, mala palabra para nuestro actual gobierno.

Por lo tanto, es fundamental mantener el balance de poderes y de ahí la importancia de las próximas elecciones. Solo un Estado de derecho fuerte puede frenar la ruta del fracaso.

Barack Obama, en su discurso inaugural, humildemente dijo que continuaría con las políticas de prosperidad y sacrificio que el presidente Bush había enseñado a la nación. Que los errores se convierten en colectivos y que, por lo tanto, tenían que resolverlos entre demócratas y republicanos.

No bajemos la guardia. Juntos, oposición, sociedad civil, gremiales y academia, debemos de adoptar discursos y medidas conciliatorias, y unir esfuerzos para evitar que nuestro país termine de caer en el unipartidismo. Saquemos lo mejor de todos para salvar a El Salvador.

Tags:

  • unipartidismo
  • centralización
  • poder
  • negocios
  • balance

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines