Universidad de El Salvador: 175 años para reflexionar

En este mes se celebra el 175 aniversario de la fundación de la Universidad de El Salvador. La efeméride la encontrará cuasi acéfala, sobre llevando su trabajo con una rectoría interina que no tiene posibilidad de incidir en los grandes problemas de la institución. No es un escenario propicio para celebrar, pero sí para reflexionar.
Enlace copiado
Universidad de El Salvador: 175 años para reflexionar

Universidad de El Salvador: 175 años para reflexionar

Universidad de El Salvador: 175 años para reflexionar

Universidad de El Salvador: 175 años para reflexionar

Enlace copiado
La UES inició el proceso de elección de autoridades a mediados de 2015; la nueva rectoría debió asumir a finales de octubre, pero problemas de orden político y legal, dirimidos en la Asamblea General Universitaria (AGU), prolongaron el proceso, hasta llegar a un estancamiento del que no se avizora salida inmediata.

Hay mucho que decir sobre los procesos electorales en la Universidad. Son largos y complejos. La ley deja la decisión en la AGU, en la que las filias y fobias político-ideológicas pueden terminar desnaturalizando y deslegitimando los resultados. Y es que estos procesos no están exentos de intereses de actores políticos no universitarios. Paradójicamente, esa universidad que reivindica una larga tradición de lucha en defensa de su autonomía, calla complacientemente hoy en día, aunque sea vox populi la intervención de ciertos sectores ligados al FMLN en sus procesos electorales.

Por razones históricas y legales, en la Universidad se vive una prolongada dictadura. La dictadura de los órganos colegiados de gobierno establecida en su Ley Orgánica y que refleja la herencia de las luchas de los años sesenta y setenta en contra del autoritarismo de los gobiernos militares. Quienes elaboraron la ley orgánica, trataron de construir un orden legal que previniera los abusos del poder ejecutivo — léase rectoría o decanatos —, y crearon una aberración política en la que el poder real reside en la AGU, el Concejo Superior Universitario o las Juntas Directivas de las Facultades, sin que exista un contra peso a su poder.

La representación de los sectores docente, estudiantil y profesional, en principio positiva en tanto más democrática, se convierte en una desnaturalización de la democracia; para el caso, por correlación de fuerzas, la AGU ignora la voluntad de los electores que daban el triunfo a la Maestra Ana María Glower, acepta las impugnaciones de un candidato y ante el vacío de poder que esto provoca, termina nombrando un rector interino. Y este tipo de situaciones se repiten en diferentes niveles; en la UES se vota mucho, pero se elije poco.

Y a todo esto se suma la preocupante indiferencia de la comunidad universitaria. Pareciera que como la Universidad sigue funcionando y no hay nada de qué preocuparse. Craso error. Que la Universidad funcione no se reduce a que imparta clases. Que la Universidad funcione implica que aporte al desarrollo del país, que genere nuevos conocimientos a través de la investigación, que se pronuncie pertinentemente sobre los problemas del momento, pero también sobre los retos por venir. Y todo esto no podrá hacerlo, si no recupera su sentido de universidad pública, y defiende consecuentemente su autonomía.

Tags:

  • universidad
  • aniversario
  • fmln
  • agu
  • elecciones
  • estancamiento

Lee también

Comentarios

Newsletter