Lo más visto

Más de Opinión

Uno más para el archivo

Enlace copiado
Sandra de Barraza - Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Sandra de Barraza - Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

Desde 2015 la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA) envió 133 años de historia al museo. Oficializaron la muerte lenta que el país y la sociedad salvadoreña hizo a un sistema de transporte creado en 1882. En otros países, el sistema de trenes se conserva por ser un sistema de transporte masivo. En otros países, a pocos se les ocurre dar en donación los derechos de vía de un sistema de transporte que es patrimonio nacional. En los países que valoran sus activos, las estaciones de tren se han convertido en museos visitados por uno y millones de turistas.

Con mucha sorpresa, con bastante vergüenza y con un gran pesar, se ha visto pasar a uno y más funcionarios en la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA) que han despreciado ese sistema de transporte. Era carga nacional y CEPA absorbió lo que fue el Ferrocarril Nacional de El Salvador (FENADESAL), nadie lo quería y le dieron el mandato de dejarlo morir. Y lo cumplió.

La actual administración ha dado en propiedad segmentos importantes de los derechos de vía que hay en los 600 kilómetros de línea férrea. La administración los abandonó, la gente se los fue tomando, nadie puso orden ni ejerció autoridad estatal, nadie los reubicó y al final, con orgullo, anunciaron la concesión de los derechos de propiedad a los invasores que empezaron con casas temporales y han construido varios pisos con ladrillo y cemento.

El ferrocarril ha tenido 25 o más iniciativas de estudios millonarios para reactivarlo. Los diagnósticos y las propuestas se quedaron en los archivos gubernamentales. El tema ha dado trabajo a expertos internacionales sin resultado alguno. Los aportes se desperdiciaron. El tratamiento que se le ha dado a este sistema de transporte y al patrimonio nacional se ha reducido a piezas de museo poco valoradas.

Por esto con sorpresa se conoce la noticia (LPG 17.09) sobre la firma de un memorando de entendimiento de CEPA con el Ministerio de Fomento de España para "hacer posible el desarrollo de una nueva línea de tren entre San Salvador y Sitio del Niño" y otros servicios más. No es primera vez que España tiene interés en el tema. Otros gobiernos y empresas de países de la Unión Europea y China han hecho estudios y propuestas que cayeron en saco roto.

CEPA no es responsable de la política de transporte en nuestro país. Y en la gestión del FMLN se han hecho estudios en 2013, en 2016 y anuncian otro en 2018. En las pasadas de ARENA también se hicieron estudios. ¿Para qué sirven? Es la pregunta. ¿Para establecer relaciones institucionales y personales? ¿Como justificación para viajar con recursos públicos?

El tren de El Salvador fue, como es otros en el mundo, un medio de transporte de pasajeros y de carga, masivo, económico y poco contaminante. Cuando se inauguró en 1882 se asumió una visión de largo plazo. Se fueron construyendo diferentes tramos para conectarnos. Su longitud llegó a superar los 600 kilómetros conectando la mitad del país. En 1975 hicieron cambios administrativos, empezó la decadencia, en 2002 suspendió operaciones y en 2015 lo sepultaron. Ahora es un recuerdo para unos pocos.

¿Qué ha cambiado en CEPA? ¿Cómo justifica el Viceministerio de Transporte (VMT) estar gestionando recursos internacionales para desperdiciarlos? España va a perder tiempo y dinero.

Tags:

  • CEPA
  • trenes
  • sistema de transporte
  • FENADESAL
  • derechos de vía
  • ferrocarril

Lee también

Comentarios