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Usar más la derecha

Hay que saber tomar distancia de lo cotidiano para no perderse en él.
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Espero que el lector prejuiciado y precipitado no malentienda el titular... aunque posiblemente ya lo hicieron algunos de esos perezosos mentales, acostumbrados a dividir el vasto y complejo universo humano en derechas e izquierdas.

No voy a comenzar mi primer artículo del año escribiendo de asuntos políticos. Hay mucho más cosas en el cosmos que la política, y muchísimas más que la política partidaria. Hay que saber tomar distancia de lo cotidiano para no perderse en él. Ya en varias ocasiones lo he tratado de hacer en esta columna de opinión.

Quisiera iniciar el año reflexionando sobre las actitudes y comportamientos humanos; en particular sobre aquellos vinculados a las funciones del cerebro, en especial a su lóbulo derecho e izquierdo. Valga señalar que no soy para nada conocedor y menos experto de las Neurociencias, pero sí un aficionado curioso de las bases biológicas de la conducta individual y colectiva.

El cerebro, la materia más compleja y misteriosa del universo conocida hasta ahora, de apenas 1.36 kilogramos, posiblemente con neuronas y conexiones tan o más numerosas que las estrellas que conforman la galaxia, es la materia que determina nuestra mente y espíritu (al tiempo que también es determinado por ellos). Como decía Hipócrates, “los hombres deben saber que el cerebro es el responsable exclusivo de las alegrías, los placeres, la risa y la diversión, y de la pena, la aflicción, el desaliento y las lamentaciones. Y gracias al cerebro, de manera especial, adquirimos sabiduría y conocimientos, y vemos, oímos y sabemos lo que es repugnante y lo que es bello, lo que es malo y lo que es bueno, lo que es dulce y lo que es insípido”.

Ahora bien, como señalan varios científicos y/o humanistas, el ser humano, especialmente en Occidente, ha desarrollado más el lóbulo izquierdo del cerebro (el lado que separa y analiza, que piensa y conoce, que calcula y mide, que busca en la claridad y el ruido) que el lóbulo derecho (que sintetiza, que aloja la intuición, que siente y conmueve, que busca en la oscuridad y el silencio). Por ello, muchos conocedores de las Neurociencias y la Filosofía apuntan, de forma gruesa, que históricamente Occidente ha desarrollado más la inteligencia (lóbulo izquierdo), mientras que Oriente más la sabiduría (aunque ahora la penetración occidental en el oriente debilite su lóbulo derecho).

La inteligencia humana ha producido tecnologías increíbles: clonamos vida, viajamos a Marte, bajamos al mundo subatómico, aceleramos y capturamos partículas, usamos nanotecnología, manipulamos ADN, pero nuestra cultura, nuestros valores y principios, nuestros comportamientos se están quedando muy rezagados. Hemos sido lo suficientemente inteligentes para crear inteligencia artificial, pero no hemos tenido la sabiduría de evitar que lo artificial en los egos y ambiciones estén destruyendo social y ambientalmente este planeta.

Necesitamos más sabiduría que inteligencia. Necesitamos economistas que no solo piensen y analicen los números sino que sientan el dolor de la gente detrás de ellos. Necesitamos abogados que se pongan en los pies de los acusados o defendidos. Necesitamos médicos que no solo den frías consultas y piensen en el dinero que ganarán con la operación del paciente, sino que lo sientan en su enfermedad. Necesitamos políticos que no solo den discursos elocuentes y lindas promesas, sino que sean capaces de conmoverse ante la problemática y necesidades cotidianas de sus votantes. Requerimos empresarios que no solo piensen en competir y ganar sino también experimenten solidaridad y sean sensibles a las necesidades de sus trabajadores.

Sin duda el país necesita dirigentes inteligentes y capacitados (si no miren cómo nos va con estos años de manifiesta incapacidad gubernamental). Pero no solo vamos a necesitar gobierno inteligente sino también gobierno sabio para salir de la grave y amplia crisis que nos asiste. Precisamos que nuestros dirigentes usen más la parte cerebral derecha que la izquierda.

PD: Como ven, no pude resistir la tentación de terminar este artículo con un toque de mundana política. Traté de ubicarme en el cielo, pero no pude evitar aterrizar y dar un breve paseo por nuestra tierra.

Tags:

  • neurociencia
  • intelegencia
  • cerebro

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