¿Vale la pena ir a votar? Vale la pena ir a votar

A poco tiempo de las próximas elecciones, tengo la precepción de que hay un gran desánimo hacia el tema. Comprendo la frustración que muchos sienten, debido a los candidatos que tenemos. Y entiendo que estén considerando no ir a votar o anular su voto. Pero cualquiera de estas dos opciones sería un gravísimo error.
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Como sabemos, en El Salvador hay dos partidos mayoritarios con un porcentaje alto de voto duro que no dejará de ir a votar. Pero si el ‘voto indefinido’ no sale a votar, le estarían dejando la decisión al voto duro de uno de estos dos partidos mayoritarios. Ellos votarán por su partido, aunque los candidatos sean malos.

¿Anular el voto podría anular las elecciones? Únicamente si la cantidad de votos nulos fuera mayor a la de votos válidos. Sin duda, sería noticia. El Salvador estaría en los titulares en todo el mundo. Pero no se lograría más que eso. De hecho, en la práctica muy difícilmente los votos nulos pudieran llegar a ser más que los válidos. Y si se lograra, se repetirían las elecciones... con los mismos candidatos de la primera vez.

Si les soy honesto, a mí también me está costando decidir por quién votar. Pero haré mi tarea de investigar los perfiles y propuestas de los candidatos de mi municipio. Estoy seguro de que encontraré a más de uno que valga la pena. Esta vez, incluso podremos optar por candidatos independientes.

Ir a votar no debería de tratarse de elegir al menos malo. Si creemos que no hay buenas opciones, tenemos tres alternativas: Involucrarnos en un partido político para decidir quiénes son los candidatos, pedirle cuentas a los candidatos a quienes les hemos dado el voto o inscribirnos como candidatos. No hay mucho más que podamos hacer. Las alternativas nos obligan a salirnos de nuestra zona de confort.

¿Por qué ir a votar? Es importante que exista un balance en los poderes del Estado. Y los diputados de la próxima Asamblea Legislativa serán de suma importancia, pues ellos elegirán a los magistrados de la Sala de lo Constitucional, que considero que ha sido un ejemplo en la mayoría de las ocasiones.

Estoy seguro de que la gran mayoría de nosotros quiere cambiar el rumbo del país. Pero debemos tener claro que esto no lo vamos a lograr retuiteando, quejándonos ni escribiendo columnas en un periódico. Lograr un cambio requiere sacrificios. ¿Estamos dispuestos a hacerlo o nos quedaremos en la comodidad de las redes sociales?

No sé si antes han escuchado de la rana que cae a una olla con agua caliente, a la que poco a poco le van subiendo la temperatura. La rana se va acomodando al calor del agua hasta que en un momento muere quemada.

Nos está pasando lo mismo. Vemos que el país va por un rumbo equivocado y nos hemos ido acomodando a todas las malas decisiones de los políticos. No esperemos hasta llegar a un punto en el que las cosas no se puedan corregir. Salgamos a votar.

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