Vamos de mal en peor

La gente ya no resiste más. No sólo es la encuesta, se oye el reclamo de la gente en la calle y se percibe un desencanto que se va generalizando... no podemos seguir empeorando a nuestro querido El Salvador.
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Es preocupante a diario recibir tantas malas noticias, las que están profundizando un sentimiento de desesperanza. Y no son los medios, porque ellos sólo transmiten lo que sucede. En este entorno, la intolerancia va creciendo y eso hace más difícil encontrar las soluciones a los gravísimos problemas que se viven. ¿Seremos capaces de reaccionar y terminar con esta vorágine que está erosionando como un cáncer a nuestro país?

Veamos lo que vivimos.

En el último año, a noviembre de 2015, se crearon 7,375 nuevos empleos, lo que significa condenar a unos 60 mil jóvenes a trabajar en el sector informal o a emigrar, desintegrando aún más a las familias salvadoreñas. ¿Recuerdan la promesa de crear 250 mil empleos en 5 años? Han pasado 6½ años y a noviembre de 2015 aún le faltan por crear 131,298 para lograr la meta. Aún no llevan ni la mitad.

Pero a la emigración de personas se agrega que muchas familias deben abandonar sus hogares, perder su mayor patrimonio, la casa, ante amenazas de grupos delictivos. Además, vemos que la migración de niños y jóvenes llega a niveles récord, como también las solicitudes de asilo.

Pareciera que la vida de las personas tiene cada vez menor valor y nos vamos acostumbrando a las noticias sobre homicidios, las que ya se toman como simples estadísticas, porque la lucha familiar por salir adelante continúa.

Inicio de 2016, 10 policías asesinados, más familiares. Se ha perdido totalmente el respeto por la autoridad y hay territorios que no controla el Estado. Por tanto, en Seguridad: somos un Estado fallido.

Por otro lado, si condenamos a decenas de miles de trabajadores a ir a trabajar al sector informal, generalmente con pagos por debajo del salario mínimo, esas familias ven pocas esperanzas de mejorar su nivel y calidad de vida. Y como la canasta básica alimentaria aumentó $16.12 en la zona urbana y $14.60 en el área rural en el año a diciembre 2015, con esto, todo indica que seguirá aumentando la pobreza, al igual que en 2014. Adiciónele el alza desproporcionada del agua.

Ahora se agrega la incertidumbre ante la intención de cambiar el sistema previsional, con una acción confiscatoria, para solucionar la crisis fiscal. Pongamos atención a lo que dijo el ministro de Hacienda ante la comisión de hacienda: “el problema fiscal es mucho más grande de lo que ustedes se imaginan”. Esto lo corroboró más tarde al reconocer que le faltan $1,200 millones. Crisis fiscal reconocida: si no nos endeudamos no hay suficiente dinero para cumplir los compromisos del Gobierno.

También preocupa escuchar decir que “hay una política para asfixiar financieramente el Gobierno”. Veamos si es cierto.

Nunca el gobierno ha recibido tanto dinero como ha sucedido con los 2 últimos. Pero la indisciplina fiscal ha creado una crisis.

Desde 2009, los ingresos tributarios aumentan $1,033 millones, tras 23 reformas; pero el pago de remuneraciones aumentó $565 millones. Esto significa que de cada dólar adicional que usted ha pagado en impuestos, 58 centavos financiaron salarios de la nueva burocracia: 35,064 nuevas plazas (diciembre de 2008 y noviembre de 2015). Además, han recibido $475 millones en donaciones y endeudado al país en $6,318 millones. En total, han tenido $8,096 millones más y no les alcanza.

La Asamblea legislativa ha aprobado 40 préstamos por $7,987 millones y le han autorizado 9 negociaciones por $495 millones, que totalizan $8,782 millones durante la gestión Cáceres. ¿De qué política para asfixiar al Gobierno hablamos?

Y a las malas noticias, súmele escuelas deterioradas, mala nota de la PAES, falta de medicinas, hospitales nuevos con problemas de infraestructura, falta de recursos para echar a andar las nuevas instalaciones hospitalarias, atrasos en el pago de pensiones a jubilados del IPSFA y en la entrega del bono a la policía. Con razón, ocho de cada 10 salvadoreños consideran que el rumbo está equivocado y 55 % desaprueba la gestión presidencial, según la encuesta de LPG Datos.

La gente ya no resiste más. No sólo es la encuesta, se oye el reclamo de la gente en la calle y se percibe un desencanto que se va generalizando. Debemos reaccionar y, todos, ayudar a solucionar estos problemas, porque no podemos seguir empeorando a nuestro querido El Salvador.

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