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Venezuela, el paraíso del caos que apoya el presidente salvadoreño

La tragedia que se vive en Venezuela es una realidad que ya nadie puede ignorar. Sin embargo, existen cómplices en el escenario político internacional, como el presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén.
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En los últimos años (2013-2017) me he dedicado a estudiar la realidad que se vive en Venezuela, y la situación es cada día más complicada, ya que el Populismo y la Ideología del Socialismo del Siglo XXI, que se promulga en este país por el gobierno de turno, ha llevado a Venezuela a una crisis económica, política, militar, social y constitucional que se ha transformado en una profunda crisis humanitaria por una creciente escasez de alimentos y medicamentos y con una corrupción que debilita todas las instituciones. El gobierno se ha negado a aceptar las ofertas de ayuda humanitaria, mientras aumentan las muertes de los venezolanos porque los hospitales se han quedado sin medicinas, y la comida se ha vuelto tan escasa que los camiones que transportan alimentos son saqueados sistemáticamente. Hoy en día Venezuela se encuentra en un callejón sin salida con un gobierno que irrespeta la Constitución de la República y a sus ciudadanos, pero mejor examinemos la situación:

—Aumento de la criminalidad, este país es uno de los más violentos del mundo, solo en 2016 fueron asesinadas más de 28,000 personas. La sociedad completa está asediada por la delincuencia y los colectivos “revolucionarios armados” de Maduro fortalecen la violencia.

—El deterioro de la Institucionalidad Democrática, esta se ha visto afectada por la injerencia del Poder Ejecutivo en las decisiones que toman otras instituciones del Estado, convirtiéndolas en una especie de Guardia Pretoriana al servicio del Régimen, ejemplo: el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el Consejo Nacional Electoral (CNE), la Fiscalía de la República, etcétera.

—Violación de los Derechos Humanos, existen 109 presos políticos, lo que demuestra que Venezuela no puede ser una Democracia.

—Violación a la Constitución que los mismos chavistas han aprobado y no reconocen la victoria electoral abrumadora de la opositora Mesa de la Unidad Democrática el 6 de diciembre de 2015, en donde obtuvo la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional.

—El Tribunal Supremo de Justicia declara “inconstitucional” todas las leyes emitidas por la Asamblea Nacional, obedeciendo órdenes de Nicolás Maduro.

—La DEA (Administración para el control de drogas de Estados unidos) ha acusado reiteradamente a prominentes dirigentes chavistas civiles y militares de formar parte del Cartel de los Soles, grupo narcotraficante que funciona en territorio venezolano, sobre esta acusación la prueba más contundente es la captura en Haití por la DEA de Efraín Antonio Campo Flores y Francisco Flores de Freitas, sobrinos de la pareja presidencial venezolana, quienes intentaron introducir 800 kilos de cocaína a Estados Unidos, estas personas han sido condenadas por los tribunales estadounidenses. En el mismo sentido el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha acusado de narcotraficante al vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami.

—La corrupción en las esferas chavistas; Transparencia Internacional posiciona a Venezuela entre los 20 países más corruptos del mundo, el desfalco a la Petrolera PDVSA es el ejemplo más palpable de muchos casos de corrupción, los testimonios de los exfuncionarios Roberto Rincón y Abraham Sheira, quienes están detenidos en Estados Unidos tras ser acusados de casos de sobreprecio, pago de sobornos, transferencia entre empresas, además de transferencias bancarias a empleados de PDVSA y sus familiares.

—Nicolás Maduro secuestró el Referéndum Revocatorio que está planteado en la Constitución Bolivariana, y le negó al pueblo venezolano el derecho a las elecciones.

—El diálogo impulsado por el Vaticano ha sido aceptado por el Régimen como una estrategia para mantenerse en el poder y así evitar rendir cuentas por todas las atrocidades que están cometiendo, de esta forma se burlan tanto del Vaticano como de la oposición y del pueblo venezolano.

Con estos antecedentes y muchos más, no hay duda de que los chavistas han convertido a Venezuela en un Estado delincuente. El Populismo y el Socialismo del Siglo XXI ya no es más una ideología política, sino un mecanismo de manipulación psicológica de masas, o como lo dijo el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, “el Socialismo del Siglo XXI no es más que el Capitalismo de unos pocos ladrones”.

La tragedia que se vive en Venezuela es una realidad que ya nadie puede ignorar. Sin embargo, existen cómplices en el escenario político internacional, como el presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, quien apoya decididamente al presidente Maduro, en su discurso en la 17.ª Cumbre de Países No Alineados (septiembre de 2016 ) expresó: “De manera especial deseo reconocer al presidente venezolano, Nicolás Maduro, porque con gran valentía, compromiso y liderazgo sigue conduciendo a esta hermosa nación, un proceso de grandes transformaciones sociales para beneficio del pueblo venezolano”; situación que se repite en la 71.ª Sesión de la Asamblea General de la ONU (septiembre de 2016), en donde se olvida de los problemas de El Salvador y utiliza su discurso para apoyar a Nicolás Maduro, o sea que para el presidente Sánchez Cerén su fanatismo ideológico lo lleva a un desprecio dogmático de la realidad venezolana y no le interesa la crisis que se está viviendo en este país, por lo tanto apoya la delincuencia insoportable que sufre la población, el hambre y hambruna ocasionada por el desabastecimiento y escasez de alimentos, la violación permanente a la Constitución venezolana, los atropellos a la Asamblea Nacional, la represión sistemática y violación de los Derechos Humanos contra la oposición, la existencia de más de 109 presos políticos, los miles de personas que están muriendo en los hospitales o en sus casas por falta de medicamentos, en fin, apoya una crisis humanitaria que golpea a todo el pueblo venezolano.

Al presidente Salvador Sánchez Cerén le exhorto: “Que cuando la Justicia y la Ideología entren en contradicción debe prevalecer la Justicia”. No se puede estar apoyando a una dictadura que oprime a su pueblo por el simple hecho de tener afinidad ideológica.

¡No puede haber Democracia en un país con presos políticos, libertad para Leopoldo López, Antonio Ledesma, Daniel Ceballos y todos los presos políticos!

¡Esta posición en favor de la Justicia de Venezuela me coloca en el lado correcto de la historia!

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