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Vía de solución

Una vía democrática para superar la difícil situación que vive El Salvador se expresa en la ecuación P+L+E+C, la cual es la suma de cuatro elementos: Participación Ciudadana (P), Localización (L), Empoderamiento Económico (E) y Cooperación Pública-Privada (C).
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La idea-fuerza de esta ecuación es construir un entendimiento básico entre gobernantes y gobernados para sacar adelante al país.

Para contextualizar la vía propuesta, se destacan los siguientes puntos: (1) el avance científico-tecnológico está dejando atrás a los países que están atrapados en pensamientos arcaicos y comportamientos llenos de odio; y (2) las negociaciones políticas predominantes en El Salvador se manifiestan en el reparto partidario del aparato estatal y la falta de un Plan de País que tenga en su base el ordenamiento de las finanzas públicas. En este marco, a continuación se describen los elementos (P+L+E+C) que establecen una ruta para superar los principales problemas nacionales.

P (Participación Ciudadana): es el involucramiento activo y la capacidad de la población de contribuir en la toma de decisiones que afectan su vida. En este sentido, el acceso a la información pública y la inclusión ciudadana requieren una nueva relación entre representantes y representados. Por ello y en vista de los altos niveles de impunidad, corrupción y criminalidad, es necesario que los connacionales favorezcan la aplicación de la ley (persecución y sanción del delito) y exijan la rendición de cuentas.

L (Localización): es el cambio actitudinal e institucional a favor de las capacidades e iniciativas de desarrollo humano a nivel territorial. La propuesta es revertir el centralismo por medio de cinco líneas de intervención: (1) fortaleciendo la gestión pública a nivel subnacional; (2) enfatizando la prevención de la violencia a través de la cohesión social; (3) descentralizando progresivamente servicios públicos básicos; (4) mejorando la calidad de la educación pública; (5) invirtiendo en infraestructura básica en el interior del país para dinamizar las economías locales.

E (Empoderamiento Económico): es la adopción de medidas encaminadas a mejorar la contribución de las mujeres y jóvenes a la economía familiar y nacional. ¿Cómo? A través de: (i) la educación y formación profesional, (ii) prácticas de desarrollo empresarial y (iii) el fortalecimiento de las capacidades de mujeres y jóvenes para acceder al mercado laboral, emprender un negocio e influir en políticas e instituciones públicas que priorizan la erradicación de la pobreza por medio del crecimiento económico.

C (Cooperación Pública-Privada): es un mecanismo que responde a presiones fiscales y competitivas del entorno económico, con el objeto de hacerle frente a las crecientes necesidades de infraestructura y generación de empleo. Este dispositivo reduce riesgos y moviliza recursos públicos y privados, por lo que su implementación es incompatible con enfoques estatistas que obstaculizan la iniciativa privada y se oponen al diálogo público-privado para generar confianza y mejorar el clima de inversiones.

Conclusión: los gobernantes deberían suscribir un pacto fiscal que vaya más allá del problema de liquidez. De lo contrario, el ajuste fiscal será equivalente a “echarle gasolina a un vehículo cuyo conductor no tiene un mapa y desconoce cómo llegar al destino deseado”. Por ello, la sinceración de las finanzas públicas es una condición para implementar políticas públicas efectivas y superar la crisis que vive el país. Una vía de solución es la aplicación de la ecuación P+L+E+C.

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