Violencia y polarización política

La pobreza, la injusticia social, la corrupción, la violencia y la polarización política son los principales males estructurales modernos, que desde hace varias décadas sufre El Salvador.
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La corrupción, la pobreza y la injusticia social son males que tienen ya alrededor de dos siglos de existir en nuestra sociedad. Y, desde el inicio de la década de los setenta hasta ahora en la actual coyuntura política, a esos grandes males sociales se ha unido la violencia social de las pandillas y la polarización política. Y es precisamente la polarización política el principal valladar que impide que actualmente se unan las principales voluntades nacionales, en torno a un plan común.

La violencia social y la polarización político-militar se desarrollaron de 1970 a 1992, con la llamada confrontación político-social de la década de los años setenta y la confrontación político militar de la década de los años ochenta, o guerra civil salvadoreña. Durante esas dos décadas de conflicto perdieron la vida alrededor de ochenta mil salvadoreños. En su mayoría, por crímenes cometidos por el ejército y la guerrilla. De entre los cuales, destacan los asesinatos (no muertes en combate) de alcaldes, jueces, empresarios, miembros del ejército y cuerpos de seguridad, por parte de la guerrilla. Y, masacres de campesinos, como la de El Mozote y el Sumpul, asesinato de miles de miembros del movimiento popular, monjas y sacerdotes, por parte del ejército. De entre los cuales destacan las del arzobispo de San Salvador, Monseñor Óscar Arnulfo Romero, en 1981, y los sacerdotes jesuitas, en 1989.

La finalización de la guerra fría, el cansancio de guerra de la mayoría de salvadoreños y la voluntad del gobierno y la guerrilla permitieron la firma de los Acuerdos de Paz, que terminaron con la violencia y polarización política y militar en 1992. Pero dio inicio a otro tipo de violencia o guerra social, con el crecimiento y fortalecimiento de las pandillas; y otro tipo de polarización política, entre los partidos FMLN y ARENA. Y esa nueva polarización ha permitido que crezcan y se fortalezcan los grupos delincuenciales. Durante los cuatro gobiernos de derecha y dos gobiernos de izquierda, las pandillas han seguido creciendo, provocando la muerte de decenas de miles de salvadoreños.

Propios y extraños, hemos insistido en que si las energías que se gastan en acusaciones y contraacusaciones entre izquierda y derecha se unieran en el combate a la delincuencia y demás problemas, otro sería el panorama nacional. El papa Francisco, el secretario general de la ONU, la embajadora de EUA, jóvenes empresarios salvadoreños, académicos e intelectuales, han hecho ingentes llamados a las principales fuerzas sociales, políticas y económicas, para lograr un alto a la polarización y coincidir en un plan de nación. Pero... no hay peor sordo, que el que no quiere oír; y mientras tanto, sigue la vendetta política y crece la violencia social. Y, entre más se acerquen las fechas electorales, mayor será la polarización. A menos que, al igual que en 1992, se unan las voluntades de las principales fuerzas económicas, políticas y sociales, en torno a un plan nacional incluyente. Y, nos guste o no nos guste, este debe ser formulado y conducido por el gobierno actual.

Tags:

  • pobreza
  • violencia. injusticia social
  • pandillas
  • guerra fría

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