Visionario y democrático

En 1994 los salvadoreños fuimos convocados a elecciones generales. Participaron nueve partidos políticos y entre ellos y por primera vez, el grupo que estuvo alzado en armas y que se convirtió en partido político como resultado del Acuerdo de Paz. Hubo segunda vuelta. El Dr. Armando Calderón Sol ganó la presidencia con el 68 % de los votos. En la Asamblea Legislativa, ARENA obtuvo 39 de los 84 escaños y el FMLN 25. Allí inició el ejercicio democrático en nuestro país

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El Dr. Calderón Sol asumió la responsabilidad de cumplir con los Acuerdos de Paz. Le tocó la reinserción de excombatientes; la reforma del sistema judicial; la creación de la Policía Nacional Civil, de la Procuraduría General de la República y del Tribunal Supremo Electoral. Le tocó modernizar el sistema electoral; la depuración de la Fuerza Armada y entre otros, la supervisión internacional para el cumplimiento de los Acuerdos suscritos.

Asumió la tarea de la reconstrucción y modernización del país en los servicios de educación, salud y previsión social sin excluir los básicos de saneamiento y electricidad. En la modernización públicamente surgieron presiones, acusaciones, manifestaciones e inconformidades. El Dr. Calderón Sol públicamente mantuvo el carácter de un estadista y líder de un gobierno republicano, democrático y representativo. Así lo demostró cuando lideró el gobierno municipal de San Salvador. Así lo demostró cuando lideró el Órgano Ejecutivo.

Dejó legado y puede comprobarse. Hay opinión y valoración pública sobre lo que hizo durante su gestión. Como gobernante puso en evidencia su sensibilidad y responsabilidad en la construcción de bases para la democracia. Invitaba a propios y a ajenos a su partido para informarse. Integraba grupos plurales para formular propuestas. Convocaba a líderes de la oposición a dialogar y negociar. Nadie sabía sobre qué ni para qué. Apreciaba y respetaba liderazgos y sobre todo el derecho y el deber de ejercerlo públicamente.

Fue un estadista comprometido con el pluralismo y la democracia y en este ejercicio fue un ciudadano que nunca dejó de sonreír y volar en lo alto. Tuve la dicha de conocerle en invitaciones personales a integrar grupos de tarea conjunta con objetivos y resultados claramente definidos en Decretos Ejecutivos. El primer ejercicio fue en educación. Fuimos doce los convocados a ponernos de acuerdo y hacer una propuesta orientadora y transformadora de la educación. Confiaba en la capacidad de todos, independientemente de las simpatías y militancias. Responsabilizó, confió y tuvo productos. Fortaleció la democracia porque creó canales de comunicación y supo comprometer.

Fue un estadista visionario. Reconoció que en democracia se necesita un proyecto de largo plazo para armonizar intereses en objetivos compartidos. Abrió el espacio y dejó libertad a la creatividad de proponer un Plan de Nación. Respetó la metodología y reconoció las limitaciones. Acompañó el esfuerzo con pluralismo, confianza y respeto. Estuvo presente pública y privadamente. Fue flexible para adecuarse a los términos y al carácter que la oportunidad exigió. Participó como gobernante y también como ciudadano en la construcción del Proyecto. Dio confianza y tuvo capacidad de construir esperanza. Ese fue el Dr. Armando Calderón Sol.

Deja legado. Deja recuerdos. Y en ellos siempre está su querida esposa, doña Elizabeth, quien brilla con luz propia, con elegancia y prudencia. A ella y su familia, mi aprecio y solidaridad.

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