Volver a la elección escalonada de la CSJ

En el marco del Acuerdo de Paz se modificó el mecanismo de elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), en el sentido que sus integrantes serían elegidos por la Asamblea Legislativa para un período de 9 años y se renovarían por terceras partes cada tres años.
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Para que este mecanismo de elección escalonada fuera viable, se dispuso que en la elección de 1994 habría magistrados para 3, 6 y 9 años.

Este mecanismo se deformó en 2003, pues la Asamblea Legislativa, de forma inconstitucional, trasladó dos magistrados de otras salas de la CSJ a la Sala de lo Constitucional y en 2006 hizo lo mismo con un magistrado. El resultado de esto fue que en 2009 se eligieron 4 magistrados de la Sala de lo Constitucional y si no se hacen correcciones, lo mismo sucederá en 2018, algo que es contrario al propósito inicial de que en cada renovación hubiera como máximo un cambio de 2 magistrados para dicha Sala.

La Sala de lo Constitucional, en jurisprudencia de 2012, señaló acertadamente que los magistrados que integran esa sala deben ser electos por la Asamblea Legislativa para el período completo de 9 años y que deben proceder de la lista de 30 candidatos que el Consejo Nacional de la Judicatura envía a la Asamblea Legislativa. También afirmó que los traslados de magistrados de otras salas a la Sala de lo Constitucional violan la Constitución.

Para reparar el mecanismo de elección escalonada y regresar al esquema que se creó en el marco del Acuerdo de Paz, la única manera jurídicamente viable para hacerlo es de la misma forma como se hizo en 1991, es decir, por medio de un decreto transitorio de reformas a la Constitución que restablezca la elección progresiva, para lo que se debe seguir necesariamente el proceso de reforma constitucional. Sería un decreto con fines correctivos y transitorios, pero de carácter constitucional, tal como fue señalado por reconocidos constitucionalistas en un foro organizado por FUSADES esta semana.

No es conveniente que, como se dice coloquialmente, “nos la juguemos el todo por el todo”, al estar eligiendo al mismo tiempo a 4 magistrados de la Sala de lo Constitucional de los 5 que la integran, debido a la importancia que tiene por ser el máximo intérprete de la Constitución. La elección progresiva permite una combinación de experiencia con pensamiento fresco y evita cambios abruptos que puedan generar incertidumbre. Esto pudiera suceder si, por ejemplo en 2018, se pasa de una Sala que se ha distinguido por su independencia a una que carezca de la misma y esté controlada por los partidos políticos. Es preocupante que ya se escucha la idea de hacer nuevamente traslados de magistrados en 2018, lo cual, por ser inconstitucional, no es un solución posible.

Si no hacemos algo pronto, el mecanismo de elección escalonada en la Sala de lo Constitucional solo podría restablecerse hasta en 2027. Esta Asamblea debe acordar el decreto transitorio de reformas a la Constitución, debiendo tomar en cuenta las reglas temporales de la jurisprudencia reciente, y la próxima Asamblea debe ratificarlo, a fin de volver al orden que se previó en el Acuerdo de Paz, sano y necesario para nuestra democracia.

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