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Votar... o no votar

El comportamiento de muchos políticos hace pensar que el sistema democrático no está funcionando, pues la corrupción está existiendo en los más altos niveles y en la mayoría de partidos políticos, ya sea de izquierda o de derecha; o sea que algunas personas se encuentran con la duda de si mejor no ir a votar.

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El cuestionamiento es tan lógico, que bastantes electores se ponen a pensar si no sería mejor que surgiera un “dictador” que cambie las cosas, se olvide de andar contemplando las reglas democráticas y “ponga orden”; metiendo a la cárcel a todos los corruptos y delincuentes, de forma que se viva en paz, que es lo que más se añora cuando no existe.

En el caso de nuestro querido país, la realidad es tan desesperante, que es triste darse cuenta de cómo lo mismo piensan muchos de nuestros hermanos lejanos viviendo en el exterior y los cuales cada vez son menos los que quieren regresar a visitar su país, pues ya no están acostumbrados a la violencia que se vive en sus ciudades natales y donde, con frecuencia, manifiestan que muchas veces su presencia causa expectativas de más extorsión dentro de las pandillas, pues al enterarse de que están de visita y “traen dólares”, los líderes pandilleros se quieren aprovechar de esto y son sujetos de amenazas.

El fenómeno de desencanto de los partidos tradicionales no es solo en nuestro país, sino ya a nivel mundial y es por esto que en países como Estados Unidos y Francia, con democracias superavanzadas, se han decidido por personas que no están asociadas a los partidos políticos tradicionales y cuyo efecto puede verse en el triunfo de los presidentes Trump y Macron, como ejemplo, quienes han ganado porque su promesa ha sido distinta a los partidos tradicionales.

Luego, para muchos salvadoreños, la gran tentación es la de no ir a votar este próximo 4 de marzo y dar un voto de castigo a los partidos políticos; y aprovechando este noble sentimiento, lo que algunos malos políticos están haciendo es hacer un llamado a no ir a votar, puesto que saben que les favorece.

En un afán de castigar a los partidos políticos, pareciera que lo que estos malos políticos aconsejan tiene sentido, pues aparentemente el no votar envía un llamado a los partidos existentes a renovarse y que surjan nuevos dirigentes.

Sin embargo, lo que este llamado no toma en cuenta es que ahora ya se puede votar, no solo por la bandera de los partidos políticos, sino por “la persona específica de nuestra predilección” y este es un paso considerable en la calidad de la votación; pues ahora podemos votar por aquellas personas que verdaderamente consideramos honestas y adecuadas al cargo, independientemente del partido a que pertenezcan.

Luego, aprovechemos este gran avance y lejos de no ir a votar, aquellos que no quisiéramos ir a votar por ningún partido político, lo que tenemos que hacer es identificar a aquel candidato o candidata que consideremos es honesto y adecuado y marcar su rostro.

No hay que escuchar las complicaciones de las distintas alternativas de votar, que solo confunden y es su propósito. No es necesario marcar más que un rostro... solo uno... pues en la medida que marcamos más de uno, le restamos probabilidades al verdadero candidato que preferimos.

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