Voto por equipos o por selección nacional

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El mes entrante elegiremos concejos municipales, voto único por planillas cerradas y bloqueadas, y por planillas pero incluyendo voto cruzado por candidatos a diputados legislativos, por lo que merece reflexionar sobre las campañas de los partidos políticos que piden el voto marcando sus banderas y nada más.

La elección de las representaciones partidarias, seleccionadas por sus cúpulas, podríamos considerarla igual que las de equipos de fútbol, vote por el Alianza, el FAS, el Águila, el Marte, etcétera, porque no estamos conformando el equipo nacional para jugar en Rusia y no tendría ningún sentido votar por jugadores de distintos equipos (voto cruzado), si van a jugar en El Salvador, para sus equipos, siguiendo las órdenes de sus directores técnicos, no por los que voten por su equipo, menos por el que vote por algunos y mucho menos por el pueblo salvadoreño.

Las reformas electorales surgidas de las gestiones de algunos profesionales (incluyéndome) son muy valiosas, tanto que recuerdan algunas leyes que decimos son magníficas para Suiza, Suecia, etcétera, pero que no se aplican a nuestra realidad; los abogados nunca encontramos en los libros en que estudiamos la solución de los problemas de la realidad, sirven los principios generales, pero cada caso, como cada país, debe aplicar sus normas a su realidad.

Si nos interesa la situación del país y su futuro, debemos acudir a las urnas y votar por aquel partido (equipo) que consideremos ha de resolver los problemas actuales, agravados por las últimas administraciones y no buscar chivos expiatorios, pues viendo solo hacia atrás perdemos el camino del futuro; y si seguimos por el rumbo actual nos convertiremos en el pariente más pobre y lejano del fracasado y pobre país Bolivariano (riquísimo en recursos naturales), solo que mucho más doloroso y rápido que ese faro de luz negra que ilumina al gobierno actual.

Dejar de votar es dejar en manos de otros no solo el destino del país, sino el propio y el de nuestras familias. No podemos permitir una Asamblea que pretenda fusionarse con el Ejecutivo para integrar el poder en un solo órgano, mucho menos por un solo partido y aliados, que elegirán magistrados de la Sala de lo Constitucional, del Tribunal Supremo Electoral, fiscal general de la República, etcétera, que constituyen los controles del poder, que sirven para evitar cualquier intento para destruir la democracia o santificar todos los actos indebidos que hagan los funcionarios públicos, sean de gobiernos anteriores o futuros.

Los funcionarios públicos, para tomar posesión de sus cargos, deben jurar bajo su palabra de honor ser fieles a la República, cumplir y hacer cumplir la Constitución, por cuya infracción serán responsables. De acuerdo con el juramento tienen que defender la soberanía de nuestro país –que reside en el pueblo– y particularmente el sistema de Gobierno, republicano, democrático y representativo, proclamado por Montesquieu, que sus órganos, el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, actuarán independientemente de acuerdo con sus facultades constitucionales, facultades que son indelegables, por lo que no debe votarse por ninguna persona o grupo que pretenda la unificación de las funciones de tales poderes, pretendiendo someter la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Cuentas, la Fiscalía General y las Procuradurías al dueto Ejecutivo-Legislativo.

Los diputados no pueden votar para magistrados de la Sala de lo Constitucional o de la Corte de Cuentas ni otros funcionarios que deben elegir, por personas que tengan afiliación partidaria antidemocrática, por lo que los próximos diputados de la Asamblea también tienen que ser personas que respeten el sistema republicano, democrático y representativo, que implica la separación de poderes, condenando la unificación totalitaria de los mismos.

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