Lo más visto

Más de Opinión

Welcome, Mr. Biden!

Enlace copiado
Sigfrido Munés - Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Sigfrido Munés - Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado

Escribo esta bienvenida poco después de su toma de posesión como 46.º presidente de los Estados Unidos de América y le deseo el mayor de los éxitos en la tarea que usted se propone. Promesa de días mejores en un cercano futuro son las banderas de la Unión desplegadas frente al Capitolio y una esperanza de reconciliación se abre con la honrosa rectificación del vicepresidente Pence al final de su período. Es fuerte la tentación de hablar sobre el peligroso cuatrienio que hoy termina, pero quiero ser optimista y olvidarlo, para dar vuelta a la página y acompañar a usted con nuestras oraciones por el logro de un mundo en paz y fraternal convivencia entre todos los seres humanos.

Lo felicito, señor, por asumir la dura tarea de reconstruir lo que está roto en su hermoso país y muy especialmente por la serenidad y dignidad de su esfuerzo político y su tranquila respuesta a la diatriba e insultos de la contraparte durante la campaña electoral. Compartimos con usted que ahora lo que importa es restablecer la unidad de su nación y los principios que le dieron vida.

Cientos de padres y madres de El Salvador tenemos un pedazo del corazón en los Estados Unidos, país que les ha dado educación y formas dignas de vida a hijos y nietos que comparten con usted la ciudadanía. Somos conscientes de la fuerza de este vínculo y sensibles ante su responsabilidad y peso en las realidades de nuestros países.

El Salvador, presidente Biden, por razones históricas heredó un territorio reducido y de menores recursos naturales, pero la densidad demográfica hizo de su pueblo un ejemplo de laboriosidad y sacrificio, equiparando y superando a naciones de mayor tamaño en orden a productividad y desarrollo humano, a pesar de las privaciones y opresión de largas dictaduras y de sus desequilibrios sociales y económicos. Puede, con honestidad, calificarse al salvadoreño como un pueblo heroico frente a la adversidad. Su capital, la ciudad de San Salvador, a media hora del mar, ha sido asolada en su historia conocida por una docena de terremotos; el país sufrió dos guerras en el siglo pasado con las consiguientes secuelas; y subsisten algunos territorios dominados por las pandillas, donde los vecinos necesitan su visto bueno para salir o entrar.

No obstante, sus poblaciones y bellezas naturales son acogedoras para el visitante y exhiben una colorida forma de vida, rica en artes y artesanías, y una deliciosa gastronomía derivada de la cultura del maíz y fuertes influencias europeas y norteamericanas. Es evidente que la emigración tiene sus raíces en un filial esfuerzo de protección para la familia y, desde luego, en la violencia y la falta de oportunidades, frente a las que contrasta el atractivo imán del primer mundo.

Presidente Biden: Este mensaje de simpatía y amistad pretende expresarle el reconocimiento por sus compromisos de campaña sobre una reforma migratoria que además de ser justa en su esencia y dimensiones, sea garantía de estabilidad y productora de mayor bienestar, seguridad y riqueza tanto para su nación como para nuestros migrantes. Entendemos perfectamente que las condiciones prevalecientes no se pueden cambiar en un día, pero sabremos esperar con la confianza que otorga su palabra de hombre de fe y principios. No dudamos que su gobierno nos apoyará en los esfuerzos para consolidar la democracia y el Estado de derecho en nuestro país, como requisitos para una estabilidad migratoria y una relación equilibrada. Contamos con brazos que requieren trabajo y la economía estadounidense los necesita.

Con la fe puesta en el Todopoderoso, podemos decirle: ¡Que Dios les bendiga a usted y a su pueblo!

Tags:

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines