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Wennmann, una visita enriquecedora al CNSCC

El doctor Achim Wennmann, académico suizo-alemán basado en Ginebra, experto en soluciones de conflictos, con participación de privados, ha estudiado y trabajado en diferentes países del mundo en su tema de expertise.
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Logramos su participación en una sesión extraordinaria del CNSCC, gracias a las gestiones de mi amiga Isabel De Sola, de la fundación H. De Sola, que trajo al Dr. Wennmann con sus aliados del movimiento Foropaz, un “hub” que aglutina actores influyentes para la paz, unas 25 organizaciones de todos los sectores y colores, apartidario y neutro, a reunirse con diferentes organizaciones y líderes de la sociedad y la empresa privada, interesadas en la pacificación del país, yendo a territorios trabajar con afectados por la violencia, por ejemplo a una maquila en que trabajan expandilleros víctimas.

Wennmann y la organización con que trabaja en Ginebra siguen de cerca lo que sucede en El Salvador y son conocedores del Plan El Salvador Seguro, tanto por las publicaciones en la web como por las noticias y columnas impresas y digitales que se refieren a él y su desarrollo, de manera que le resultaba fácil abordar el tema. Él e Isabel, que trabajan juntos, me comentaron que imaginaban el CNSCC diferente, no esperaban tanta pluralidad y libertad de opinar de acuerdo con esa diversidad. Probablemente imaginaban una institución con guion dirigido por el gobierno y poca independencia y participación libre de los componentes. Fue una experiencia sumamente enriquecedora.

Hablando perfecto español, presentó sus ideas, la primera es que muere mucho más gente en el conflicto con violencia social descentralizada y sin objetivos políticos claros, como el que vivimos en el país, que a causa de guerras entre Estados o actores políticos subnacionales. Tanto como el 90 % de las muertes violentas en el mundo sucede en conflictos de ese tipo.

Las normas e instituciones como la ley humanitaria o la ONU no están diseñadas para esta nueva realidad, en donde los motores de la violencia son la desigualdad, el subdesarrollo, la falta de oportunidades, la rápida urbanización y el cambio climático, entre otras.

En el país es fundamental la economía política del conflicto. Los Acuerdos de Paz no enfatizaron ni era su alcance crear el dividendo económico de la paz, y si no hay empleos es difícil si no imposible que haya paz. Así que la creación de empleos debe ser una prioridad nacional como hemos venido insistiendo y no se ha comprendido cómo hacerlo.

Mundialmente los gestores de paz (mediadores o trabajadores) han ido evolucionando en su aproximación a buscar la paz, por ejemplo tratan de mantener canales abiertos de diálogo permanente con los focos de violencia, entienden la seguridad como resultado de estar cerca de los grupos violentos.

La necesidad de un diálogo permanente con los violentos levantó cejas en el Consejo, dada la demonización que al concepto le dio la mal llamada tregua, opaca, con resultados desastrosos, perversa y con gran corrupción de por medio. En el CNSCC se ha hablado de la necesidad de dialogar con pandilleros y su estructura familiar y entorno, esto ha venido principalmente de pastores y obispos evangélicos que lo practican en su labor pastoral porque entre su feligresía hay mucha gente en esas categorías y se ven en la necesitad y la obligación moral de hacerlo, pero como digo, ha habido mucha resistencia y es que se confunde diálogo con negociación del Estado con delincuentes.

Sin embargo la idea fue escuchada con apertura, algunos entusiasmados, otros nos quedamos reflexionando, fue un baño de agua fresca. Y es que en la solución exitosa de muchos conflictos, como en Los Ángeles, se llegó a establecer diálogo, no negociación, con pandilleros y líderes, más como una comunicación frecuente que como te doy, tú me das.

La llegada de Achim Wennmann fue de muchísimo provecho.
 

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