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Rafael Castellanos - Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Se dio lo que muchos temíamos, Bukele logró mayoría calificada en la Asamblea, está en posición de tener el poder total, en sus manos están las elecciones de segundo grado, Corte Suprema de Justicia, Fiscalía, Corte de Cuentas, aprobación de empréstitos y todo lo que requiere ese tipo de votación. Esa es la realidad, esperemos no sea tan malo como se teme.

Con la oposición política reducida a su mínima expresión, la oposición sana, saludable para la democracia y los destinos del país, tendrá que ser asumida por la sociedad civil en rol protagónico, no queda alternativa.

La votación fue aplastante, nunca imaginada. Si bien el presidente goza de respaldo popular y se anticipaba una victoria de la N, probablemente ni él esperaba un resultado de tal magnitud.

La estrategia le funcionó a la perfección, fue una campaña de partidos empobrecidos contra el aparato del Estado.

Ahogó financieramente, de manera ilegal, a los partidos de oposición y a las alcaldías al retener la deuda política a los partidos y el FODES a las alcaldías. Los partidos no tuvieron fondos para hacer campaña ni las alcaldías para hacer obras.

Muchos de los grandes financistas de los partidos no estuvieron presentes, en parte presuntamente alineados con el presidente en protección de sus intereses económicos en el caso de ARENA, mientras que en el FMLN la línea del dinero, la de ALBA y José Luis Merino, forman parte del proyecto de la N. Contrincantes políticos empobrecidos, encima del descalabro interno que estos partidos vienen sufriendo, un panorama desolador para la oposición.

En el frente de la ofensiva, Bukele estuvo en campaña permanente desde que asumió la presidencia, utilizó ilegalmente los recursos del Estado para repartir alimentos en nombre de su campaña en forma masiva prolongadamente en el tiempo, desplegó la campaña publicitaria más cara de la historia, pautando fácilmente 15 a 1 contra los empobrecidos rivales, su control de los antiguos medios de Saca le permitieron amplificar ad infinitum sus mensajes, los nuevos medios oficiales aunque aún no llegan a mucho son parte del aparato de propaganda gubernamental al estilo Goebbels, inauguró obras en periodo de prohibición electoral, sus funcionarios aparecieron en televisión y radio nutridamente, en función de propaganda todo el año, con mensaje pro presidente pro gobierno calcado, propagandístico, no hablaron de lo que realmente hacían ni respondieron a las preguntas de los entrevistadores, usaron los espacios para propaganda. Repartió computadoras a unos días de las elecciones y muchas ventajas más.

En el terreno de llegar al votante, fue una lucha absolutamente desigual, el Leviatán vs. adversarios muy débiles.

En efecto no hubo fraude en el evento electoral en sí, la pregunta para que nos la respondamos es si todas las acciones descritas no constituyeron fraude preelectoral.

El temor de que tenga el poder total se sustenta en sus acciones autoritarias, de no rendir cuentas y cobijar la corrupción, además de su cero tolerancia a la crítica y ataques a sus oponentes.

¿Qué se puede temer? Son tantas cosas tremendas que se han repetido abundantemente. Ojalá reflexione hoy que tiene el poder total y el destino del país está absolutamente en sus manos.

¿Y ahora qué?

Para hacer progresar al país no la tiene fácil, es un Estado endeudado a tope, hay poco margen para préstamos internacionales y no tendrá los abundantes fondos que tuvo en la pandemia. Ojalá no cometa locuras irreversibles para conseguir fondos.

Dios ayude a El Salvador.

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