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¿Y entonces?

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Rafael Rodríguez Loucel

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Hace muchos años existió un grupo de amigos que nos reuníamos los lunes para hablar del acontecer país. Surgían ideas que algunos aprovechábamos para redactar artículos que eran publicados en diferentes medios. Uno de los integrantes de ese grupo era muy pragmático y nos daba un tiempo prudencial para que cada uno desarrollara su opinión con respecto a la coyuntura país y posibles soluciones, interrumpía y exclamaba: ¿y entonces?, insinuando que lo que cuenta son los hechos y no las palabras.

Pasaron los años y varias elecciones. Y ahora qué sigue para continuar con la historia de este país. Un ciudadano ha sido electo presidente con una clara mayoría. El nuevo gobierno tendrá que hacer un llamado de conciliación como esfuerzo primario para tratar de cumplirle efectivamente esa promesa al pueblo que lo escogió como su gobernante y que no aparezca de nuevo el amigo que decía: ¿y entonces?

Esta vez los problemas que conllevan una actividad económica maltrecha y una inseguridad ciudadana son los abanderados de ese desfile de circunstancias que requieren soluciones urgentes. En efecto la trampa de bajo crecimiento, desempleo abierto y disfrazado, desequilibrio externo, déficit fiscal crónico e inseguridad personal, son algunos de los muchos problemas que han sido abordados en el Plan de Gobierno. Vendrá un esquema de usos y fuentes, incorporado al presupuesto del próximo año, en un esquema de gobierno concertado, para ir visualizando la esperanza.

Un ingrediente fundamental será un clima de seguridad. Un consenso o acuerdo país en un sistema democrático también puede operar y quienes gobiernan sabrán cómo aplicarlo. Las nuevas autoridades buscaban poder, pues el poder del voto se los ha concedido la ciudadanía. Algo que logré percibir de algunos jóvenes como potenciales votantes es que querían romper con el pasado y que no habían recibido "herencia" y necesitaban una oportunidad para formar su propio futuro. Si ese fuese el caso lo que buscan del nuevo gobierno es la oportunidad para educarse y ser productivos, están en su derecho.

El gobierno tiene que darles educación como premisa obligada de ese nuevo país que se ha buscado por muchos años. El país como un todo (bienestar generalizado) y de cara a la comunidad internacional necesita urgentemente de un acuerdo Nación por imagen internacional (calificadoras de riesgo internacional, FMI, BID y Banco Mundial). Se requiere entonces de un círculo virtuoso: de crecimiento económico, generación de acuerdos, mejora de imagen, credibilidad interna, credibilidad externa, estabilidad interna y paz. Caso contrario, lo que habrá es simplemente cambio de gobierno, burocracia exacerbada, recrudecimiento del disenso, etcétera.

La lógica indica que para un normal desenvolvimiento económico y una reducción gradual de los crónicos desequilibrios financieros del país, se requiere de un entorno socioeconómico que inspire confianza y certidumbre en el inversionista nacional y extranjero. Una vez más, solo, dentro de una óptica o perspectiva de mayor producción, de estabilidad socio-política y de menor costo de producción, es que el país será considerado por el potencial inversionista.

Por de pronto ha habido buenas señales. El Salvador ha obtenido $1,097 millones con venta de eurobonos a una tasa favorable de 7.125 %, lo que garantiza un respiro presupuestario para el corriente año, puesto que estos recursos ya están comprometidos También se advierten acciones concretas en materia de seguridad ciudadana. Son señales positivas que podrían ayudar a que la calificación país mejore. En el futuro inmediato se necesitará de acciones similares en materia económica y seguridad ciudadana.

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  • nuevo gobierno
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