Lo más visto

Más de Opinión

Y la persecución comenzó: (1ª parte) la Iglesia...

Enlace copiado
José Miguel Fortín Magaña

José Miguel Fortín Magaña

Enlace copiado

Siempre me ha sorprendido la extraña bipolaridad en medio de la cual se desenvuelve la humanidad: santos contra demonios; gente solidaria versus acaparadores que son capaces de tirar el arroz al mar, para subir el precio; gente que ve el dolor por las persecuciones de los cristianos y se solidariza en África, Asia y América Latina contra aquellos que por intereses políticos o indiferencia voltean la vista y cierran los ojos, como si nada ocurriera; y personas que luchan contra la opresión de un tirano versus quienes lo aplauden por conveniencia o miedo. El mundo siempre ha sido así, mediado por la libertad que Dios dio a los Hombres, unos van hacia la luz y otros se alejan.

Los seres humanos, como individuos, pueden decidir hacia dónde encaminarse; muchos se inclinan a las conveniencias económicas o políticas y viven una vida sin sobresaltos, aunque olvidan aquella terrible sentencia evangélica descrita en san Mateo quien pone en boca de Jesús "acerca de qué le sirve al hombre, ganar el mundo entero si pierde su alma", a lo que se oponen los santos y los héroes, quienes luchan por lo correcto, aunque la verdad ofenda a los déspotas y esto conlleve la persecución.

Los héroes no siempre son santos, pero los santos siempre viven una vida de heroísmo; y hoy la Iglesia está siendo perseguida como pocas veces en nuestro continente: en Chile se queman templos, en Colombia las turbas arremeten contra lo sagrado, en Perú se insulta a los cristianos por defender la vida; y en Nicaragua se impide a los feligreses entrar a su culto, mientras la policía profana los santuarios, destruye ornamentos y persigue a los sacerdotes.

El silencio de algunas jerarquías es inaudito y la complicidad por incongruencia de algunos gobiernos de la región, pasmosa. No puedo comprender cómo tantos han desconocido al régimen de Maduro, pero se quedan callados por lo que pasa en el país centroamericano. ¿Es que acaso no han recibido un mandato desde el poderoso país del norte, para denunciar lo que pasa en Nicaragua? ¿Y los obispos de El Salvador? ¿Y las otras jerarquías en Roma o en las otras Iglesias cristianas; por qué no dicen nada? Obviamente muchos sí elevan la voz y denuncian en el concierto de las naciones lo que ocurre, pero los políticos de esos países tampoco hablan... o no oyen... o no ven; simplemente porque no les interesa o no les conviene.

Vivimos épocas de persecución y de terribles contradicciones; y mientras eso pasa y el silencio aterrador nos hace suponer que son señales de los tiempos; vemos también cómo la contradicción está dentro de la Iglesia y leemos que la Universidad Iberoamericana de México, dirigida por los Jesuitas, dará el 2 de diciembre un doctorado Honoris Causa al señor Mujica, promotor del aborto en su país y del "matrimonio homosexual"; es decir que el título es por causa del honor y una Universidad "cristiana" no puede solo ver los aspectos políticos que le interesen, sino sobre todo el comportamiento de vida de quien pretende homenajear.

Vivimos tiempos difíciles; pero son también tiempos de "santos", en donde todos los cristianos, católicos y evangélicos, debemos demostrar congruencia de vida y defender la fe. Dios el omnipotente no nos necesita, nosotros a él sí; y como dice Santiago en su "Epístola Universal": la fe sin obras está muerta (2:17); y en estos momentos de tribulación, se verá quiénes levantan la voz para gritar "que viva Cristo el rey", aunque sean perseguidos; y quiénes pecan por omisión y callan por cobardía, aunque sea un obispo, quien comete tal pecado.

En la próxima entrega, hablaremos de la persecución política.

Tags:

  • bipolaridad
  • persecución
  • Nicaragua
  • políticos
  • Mujica

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines