¿Y tú qué estás haciendo, ciudadano?

La siguiente es una conversación que con pequeñas variantes he tenido con gente de diferentes grupos de edad, diferentes personalidades, diferentes estratos sociales. Lo que la conversación tiene en común es el inicio y el hecho de que todos con quienes conversé perciben que el país está hecho un desastre y que unos años más de FMLN no los aguanta el país, colapsa.

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¿Y tú qué estás haciendo, ciudadano?

¿Y tú qué estás haciendo, ciudadano?

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En la muestra hay partidarios de ARENA, no activistas; pero probablemente cuidaron urnas ellos o sus padres, pero están alejados, tibios. Otros son gente mayor, arriba de 45-50, profesionales exitosos o empresarios. Otra parte de la muestra son jóvenes de clase media para arriba que por su estilo de vida claramente debieran ser miembros activos de ARENA. Me encontré también con jóvenes de clase media, unos peldaños abajo en la escalera socioeconómica, graduados de universidades privadas; algunos con empleo, otros aún no, algunos contemplando irse del país, otros no.

La conversación siempre empezó con mi interlocutor quejándose de qué mal andamos y ojalá se saque al FMLN del poder…. o estoy preocupado por la manipulación que se ha iniciado en el proceso electoral y puede haber un fraude importante… o ARENA no está trabajando suficiente en la defensa del voto, a estas alturas ya el Frente tiene escuelas de intrusión funcionando; coincidiendo con un cierre así o muy parecido “ojalá ARENA se ponga las pilas y saque esto adelante”.

La incómoda pregunta que siempre hago a continuación es “¿y tú que estás haciendo?”… la misma que hago a quienes leen esto y están en similar situación.

Las respuestas son de todo tipo. La del empresario mediano que dice las cosas. Y en grupos cerrados como ese pregunto: “¿Desde aquí no puedes influir?” La del profesional joven que ha cuidado urnas y asegura que fue testigo de fraude y de la mala organización de ARENA en la elección pasada. Le digo: “¿Por qué no te metés a ese partido y ponés esfuerzo en cambiarlo desde adentro?, desde este sofá no cambiarás nada”. “Nadie me ha llamado” —me dice—. ¿Ya probaste ir y ofrecer servir o llamar a alguien con acceso que te invite? Llamó, lo contactaron y trabajará en eso, no es afiliado.

Me encontré con una joven de 26, clase media, que estaba por graduarse de la universidad, para abrirse un espacio digno económicamente en la sociedad y crecer, lo que, dice, no logrará si sigue este gobierno. Le pregunto lo mismo: “¿Qué estás haciendo?” Me respondió: “Nada”. Repregunto: “Y si sabes que el Frente no llena lo que quieres, ¿votarías por ARENA?” “No, estoy esperando que hagan algo que me convenza”, dijo. “¿Estás clara que una abstención es igual que un voto por el Frente?” Sí, ya veremos. Lo pensaré, expresó.

La respuesta más genérica fue: “Es que no me gusta cómo hacen las cosas en ARENA” Aquí hubo variedad de razones, desde “no hay apertura”, “son siempre los mismos”, “ya aburren los mismos diputados”, “no escuchan”, “no hay un liderazgo fuerte” o “es que me cae mal fulano”... Probablemente tengan razón en algo. La pregunta es ¿si su motivo es suficiente para no ayudar o para no votar por ARENA?, que es igual que votar por el Frente.

A quienes piensan que: “No dan espacios”. Les digo: “Llegá y decís ‘quiero servir’”. Y te dirán que sí, “¿de qué quieres trabajar? Si decís: “de presidente del COENA”, te mandan por un tubo. Si te dicen “tomá esta brocha y pintás esta pared”, con tu talento pronto estarás en algún comité.

Eso le dije a Mauricio Interiano hace años y ahora es el presidente del COENA.

El destino está en las manos de cada uno. Quien lo deja en las de otros renuncia a su derecho.

¿Qué estás haciendo tú, ciudadano?

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