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Ya Basta, Exponencial gobierno...

Una de las cosas más difíciles de la mente humana es quedar atrapado en el poder del crecimiento exponencial de cualquier cosa. Sea bueno o malo.
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Esto pasa cuando algo se duplica, triplica o cuadruplica. Esto puede ser al trabajo, al conocimiento, al ejercicio, a la educación, etcétera. Por ejemplo: La ley de Moore explica cómo un microchip duplica su poder cada 2 años.

Si usted toma el microchip de primera generación de Intel de 1971, el modelo 4004. Y el último que encuentra en el mercado, la sexta generación Intel Core. Usted observará que este último es 3,500 veces más fuerte, 90,000 veces más eficiente de energía, y 60,000 veces más barato.

Si los autos se adaptaran a la velocidad del microchip de Intel, un escarabajo Volkswagen modelo 1971. Visto a la fecha pudiera ir a 3,000 km/h. 2 millones de millas por galón, y costará 4 centavos. Aunque los autos han mejorado tremendamente desde 1971, no han evolucionado a la velocidad del microchip.

Comparemos los adelantos de progreso en tecnología, con el desarrollo de nuestro país. Así como se triplica un microchip de Intel, nosotros retrocedemos triplicando nuestro atraso. (Sin ser fatalista).

En salud, El Salvador hasta principios de los años setenta, ostentó una de las facultades de medicina con una calidad académica de gran renombre internacional. Los hospitales públicos como el Rosales y Maternidad, y el Hospital San Juan de Dios de Santa Ana y San Miguel. Sirvieron con grandes maestros a la formación de médicos y brindaron grandes adelantos tanto a la institución como a la oportunidad de los pacientes. Luego vino la guerra civil salvadoreña (la cual no nos llevó a nada) y la Universidad sirvió de cuartel para pensamientos de protesta arruinando mentes jóvenes, asesinando al rector que llegaba con fines de arreglar la situación.

El tema de la Universidad no solo trajo pérdida de los valores en la Universidad sino también atraso en docencia. Los salarios de los maestros fueron relegados y nunca justos. El progreso y prestigio perdidos. Y lo peor fue que esto se trasladó al sistema de educación básica. La cual traía una trayectoria de los tiempos del presidente Molina con el propósito de inaugurar una escuela diaria; a nada. Todo el sistema se fue deteriorando y desquebrajando, hasta el punto de ver las fotografías que publicaron los periódicos mostrando la calidad de las aulas y pupitres a nivel rural.

Y lo peor de todo es que todos los salvadoreños, como “animales domados” callados, sin una protesta y el gobierno protegiéndose y cerrando calles para una inauguración del ciclo escolar ridícula. Por cierto este año, nadie habló del paquete escolar, no se sabe si solventó el gobierno la deuda del año anterior. El famoso vaso de leche que es una bolsita de leche en polvo diluida en un balde de agua y repartida a cientos de niños. Y los paquetes escolares servían para que algunos directores metieran la mano vendiendo tela a dólar o ganarse la comisión al otorgar contrato de zapatos.

Ya no se vale tanto desperdicio de recursos; ya no es justo que sigamos de retroceso. Con la Salud y la educación no se juega. Y peor por tantos años. Estamos al revés del microchip de Intel, triplicándonos en el atraso. ¿Cuántas generaciones y décadas serán necesarias para ponernos al día con un sistema de salud y educación digno? Sin una política alentadora, iremos duplicando nuestro atraso y seremos mundialmente conocidos como el Shithole... de Centroamérica.

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