Yo me visto de blanco

Ese es el nombre de la iniciativa de un grupo de jóvenes, convocada a través de las redes sociales, llamando a la ciudadanía a vestir de blanco o llevar una banda de ese color este miércoles 11 dondequiera que se encuentren, en el trabajo, la universidad o las actividades diarias, para manifestarse, mediante ese simple acto, de estar a favor del respeto de las leyes, incluyendo (yo diría especialmente) a los funcionarios públicos.
Enlace copiado
Yo me visto de blanco

Yo me visto de blanco

Enlace copiado
<p>El movimiento está en perfecta sincronía con lo que ha venido manifestando abrumadoramente la sociedad civil a raíz de la negativa de los diputados rebeldes de acatar las sentencias de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, que no les gustan o que perjudican sus intereses. Todos los que creemos que el respeto de la ley nos hará una mejor sociedad debiéramos vestir de blanco este miércoles e invitar a cuantos podamos a hacerlo.</p><p>La crisis de gobernabilidad que han provocado el FMLN, GANA y sus aliados menores al intentar no cumplir las sentencias sobre materia constitucional, emitidas por la instancia que la Constitución define como la máxima autoridad en esa materia, ha sido grande y el país entero ha estado convulsionado. Los partidos involucrados han intentado cualquier cantidad de maniobras oscuras, ilegítimas, maquiavélicas para salirse con la suya, algunas constituyen delito.</p><p>Pero toda crisis presenta una oportunidad y la que aquí se ha dado es que la sociedad civil se ha volcado avasalladoramente contra los rebeldes, instándolos a cumplir la ley, acatar las sentencias. Las manifestaciones públicas a favor de la legalidad ha incluido al más amplio espectro de la sociedad, la crisis ha servido como amalgama para unir alrededor de un tema fundamental, a una sociedad polarizada en la que el cumplimiento de la ley ha sido despreciado por años por civiles y funcionarios públicos. Esto es un gran logro, algo como para celebrar, tenerlo como ejemplo y avanzar a estadios más altos de consenso en democracia.</p><p>Con la cara más dura que se puede mostrar, las fracciones rebeldes y sus voceros más visibles han soportado la tempestad de críticas y llamados a acatar la ley, al principio tratando de desprestigiar –según ellos– a los críticos, endilgándoles el calificativo de estar alineados con los intereses de ARENA, lo que fue volviéndose ridículo al sumarse a la crítica instituciones de reconocida posición independiente, de izquierda o históricamente antagónicas con ese partido, como la Iglesia; la UCA, que ha publicado un pronunciamiento contundente; al grupo de más prestigiosos abogados constitucionalistas, notables altamente respetados, algunos agrupados en organizaciones de hecho a este fin; además de virtualmente toda la comunidad independiente que expresa opinión. También las redes sociales se cargaron de repudio y exigir el cumplimiento de la ley, acatar las sentencias.</p><p>La avalancha de presión ha sido tal que, aparentemente, se ha visto un primer intento de cumplir. No necesariamente han aceptado las cosas como deben ser, insisten aún algunos diputados en esperar la resolución de la desprestigiada y sin atribución de conocer el caso Corte Centroamericana de Justicia, otros hablan de negociación, algunos de ratificación de los nombramientos.</p><p>La única salida válida es acatar las sentencias, cumplir la ley y, si el adversario político, ARENA, que ha jugado un papel muy mesurado, les ofrece la salida elegante de seleccionar en nueva elección a la mayoría de los nombramientos ilegales, pues qué bien, aprovéchenla, siempre que sea con base en los méritos de las personas, no de arreglos de otro tipo.</p><p>Aparentemente, pesa también que ARENA podría no dar sus votos para el presupuesto si no se llega a la legalidad. Esa legalidad es acatar todas las sentencias y abandonar las maniobras turbias iniciadas.</p><p>Amerita que este miércoles todos vistamos de blanco, la presión ciudadana no debe ceder hasta ver claro cumplimiento de la ley.</p>

Tags:

  • opinion
  • la-palestra

Lee también

Comentarios

Newsletter