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Yo voto para dar el primer curulerazo

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Rosarlin Hernández - Periodista

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Si lo pensamos bien, en El Salvador pocos escapan a la experiencia de sentirse excluidos o discriminados: por ser mujer o por ser joven, por el lugar de residencia o por el color de piel, por la forma de vestir o de hablar, por la religión a la que pertenecen o por no profesar ninguna; por su apariencia física, por su simpatía con determinado partido político o por algún prejuicio absurdo que se magnifica en un pueblo chico (infierno grande) como el nuestro.

Erick Iván Ortiz, primer candidato a diputado abiertamente gay en la historia política salvadoreña, está dando una excepcional batalla contra la discriminación. Hasta ahora, la participación de una persona de la población LGBTI no era una alternativa aceptada ni social ni políticamente. Si alguien quería participar en la política nacional, no podía asumir públicamente su opción sexual.

Pero, ¿cuál es el propósito de participar en un proyecto político que pretende cambiar la vida y las problemáticas más urgentes del país si en las transformaciones no están incluidas todas las personas?

Tras una década de participar en movimientos juveniles en los que abogó por la defensa democrática, la lucha por la institucionalidad, contra la corrupción, la desigualdad y la no inclusión, Erick Iván Ortiz concluyó que era el momento de hablar en primera persona y traer al debate político los intereses de la población LGBTI a la que pertenece. Y el partido político Nuestro Tiempo abrió la puerta a su candidatura.

Para Erick el problema es claro. Como él mismo lo ha expresado: "Si la problemática se invisibiliza no hay posibilidades de crear e implementar políticas públicas que beneficien a la población LGBTI salvadoreña". Entonces, decidió lanzar una candidatura bajo el eslogan de campaña "Llenemos de orgullo la curul". A ese mensaje se sumó otro: "Peguemos el primer curulerazo en la historia de El Salvador".

En su estrategia consideró que el ataque más común que recibiría durante su campaña sería el insulto de "culero". "Decirle culero a alguien es lo suficientemente doloroso o dañino para ridiculizar sus posiciones: el mito que se ha construido es que somos perdedores, que no tenemos derecho y que no podemos", agrega.

Erick Iván resignificó la palabra y la ha reapropiado de modo que el insulto se convirtiera en el motivo para provocar una conversación que se ha evitado. "La historia del movimiento LGBTI ha sido de resiliencia y nos apoderamos del insulto porque es el único momento en el que te reconocen", afirma.

Así surgió el "curulerazo", una palabra compuesta por "curul", el lugar que ocupa cada diputado en la sala de sesiones de la Asamblea Legislativa, y el insulto con el que se suele designar a los homosexuales. El sufijo "azo", en español, expresa un sentido ponderativo, como "golazo".

Por eso pegar el primer curulerazo marcaría para la historia del país un hito histórico. Alcanzar una diputación en la Asamblea Legislativa salvadoreña representa para él la posibilidad inédita de acceder a un puesto de poder y participar, desde el diálogo, en la construcción de políticas públicas que incluyan; sería tener la oportunidad de luchar por las reivindicaciones de la población LGBTI y aportar a superar los retos nacionales sin importar la opción sexual.

De llegar a ocupar una curul en la Asamblea, el joven activista tiene planeado abogar por la aprobación de una Ley Especial contra la Discriminación, la cual no sería solo para las personas LGBTI. Su segunda apuesta es proponer la Ley de Identidad de Género y la Ley al Matrimonio Igualitario para personas Gay.

La candidatura de Erick Iván no solo reivindica los intereses de su comunidad: está planteando la necesidad de transformar la sociedad salvadoreña en una sociedad más pacífica, justa e inclusiva, en donde todos disfrutemos de los mismos derechos, tengamos las mismas oportunidades y en donde la única etiqueta válida sea la de ser seres humanos. Hacia ese propósito deberíamos de enfocarnos los ciudadanos salvadoreños. Por eso yo voto para dar el primer curulerazo.

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