¡A votar!

En seis días estaremos nuevamente en elecciones, más frecuentes en el país que lo necesario, pero de eso hablamos otro día. Mi propósito ahora es motivar a todos a que acudan masivamente a las urnas, a que ejerzan uno de los pocos derechos de los ciudadanos que tienen alguna incidencia, votar para elegir (de entre los que están en las papeletas) a los de su preferencia.
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El voto es un derecho y un deber, aunque no es coercitivamente exigible, pero moralmente responsable y es el derecho que le permite influir, aunque sea poco, en la política del país, que tanto desde la Asamblea como desde su municipalidad afecta su vida de diversa manera. No se queden sin votar, salgan de su casa, peleen con la pereza, la desconfianza, el escepticismo, la poca credibilidad en los políticos, con la desesperanza de que votar no les cambiará la vida, ni la violencia a su alrededor ni su situación económica. Luche con ellos y salga a marcar las caras de su preferencia o, en último caso, con los que le disgusten menos.

¿Está contento con la forma en que vive y se conduce el país, con su empleo y seguridad? Salga y manifiéstelo con su voto. ¿Está descontento con la forma en que se maneja el país y en especial la Asamblea Legislativa, con las dos últimas gestiones del FMLN-GANA, que son lo mismo? Vaya y expréselo con su voto, también es la única instancia que le provee la democracia para cambiarlos. ¿Está contento con su alcalde o no lo está? Vaya a las urnas y allí lo manifiesta, es el único lugar donde su opinión cuenta, con su voto.

Una persona madura en sus 40 altos, de clase media, a quien que le cuesta ganarse la vida para ella y su familia, jefe de hogar como en la mayoría de las familias salvadoreñas, me expresó que estaba asqueada de la política y de los diputados y que solo llegaban a hacer groserías y a robar, a darse lujos y actuar con prepotencia, que no la motivaba votar y que aunque en esta época solo “chuladas” se ven en los anuncios televisivos y se oyen en la radio todo es falso, “van por el poder para componerse”, me dijo, “no para trabajar por uno”.

Le pregunté que si en toda la oferta electoral había siquiera un rostro que le inspirara confianza, y dijo que sí, un joven varón, una mujer joven y uno no tan joven, solo dos del mismo partido. La invité a que votara por ellos, que con el nuevo sistema de voto por rostro su voto contaba por ellos como persona y aunque ayudaba algo al partido que los propone la mayor incidencia de su voto sería sobre los rostros que marque. Creí que sería difícil explicarle el mecanismo pero lo entendió muy fácilmente, a partir de la ultima aclaración de la sala. Prometió votar y llevar a su familia votante.

En este primer intento de votar por nuestra selección y no por las que hicieron las cúpulas de los partidos, parcial hasta que existan primarias y no candidatos puestos de dedo por la dirigencia, es muy importante volcarse a las urnas y tratar de que el sistema aporte de sí lo posible. Se pueden lograr cambios de importancia, si se renueva el 30 % o 40% de la Asamblea será una victoria importante para la democracia, un gran paso en el camino correcto.

¿Es válido votar por un solo rostro para diputados si solo ese me convence? Por supuesto que sí; llevado al extremo, eso es mejor que abstenerse y no llegar a las urnas.

Del PARLACEN ni hablé con ella, personalmente creo que debemos salirnos de ese órgano y dedicar su presupuesto a seguridad.

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