¿Democracia sin “demos”?

La mayoría de ciudadanos salvadoreños nos compungimos por el desarrollo del actual proceso electoral, señalado por tantos y tan variopintos detalles negativos que parece casi irreal en sus diversas facetas.
Enlace copiado
¿Democracia sin “demos”?

¿Democracia sin “demos”?

¿Democracia sin “demos”?

¿Democracia sin “demos”?

Enlace copiado
La democracia, por definición la autoridad emanada de la voluntad del pueblo, se ve retorcida y maltrecha por las situaciones que genera el TSE, por los partidos políticos y la pasividad ciudadana.

Estamos ante un “demos” ignorado e irrespetado en muchos aspectos: a) la permisiva actitud del TSE ante la muy anticipada propaganda –que no campaña– política ya que se dedicó como siempre a publicitar las obras de los gobiernos locales y central o al insulto velado y las acusaciones arteras entre los contendientes “no oficializados aún como candidatos” pero que además de estar en un período ilegal, adolecieron de una propuesta verdadera con relación al proyectado ejercicio en caso de resultar ganadores en la contienda; b) el irrespeto hacia los ciudadanos votantes ante los inexcusables retrasos en la logística hacia los centros de votación, con ciudadanos incluso de tercera edad con dificultades motoras esperando la apertura de los centros con media hora de antelación, para encontrarse con un retraso de una hora en el mejor de los casos para acceder a la JRV aún sin instalar, con sus miembros haciéndose bromas e ingiriendo su desayuno, retrasando otra media hora el inicio de la votación; c) con “la joya de la corona” que ha resultado ser el escrutinio de los votos emitidos por la población; el absoluto irrespeto de la voluntad popular que significa la argucia legal de no abrir las urnas apoyados en articulados legales como que no se considera impugnada de pleno derecho una urna que a todas luces presenta la evidente inconsistencia entre el número de votos reportados, con el de las actas y votos contados lo cual de por sí hace dudar del respeto a la verdadera voluntad de los votantes manifestada en las urnas; la existencia de un acta donde claramente falta el voto de un ciudadano-candidato que obviamente votó por sí mismo y a quien no le aparece voto alguno asignado (ya hizo la denuncia ante el TSE).

Hay muchas otras actitudes “pequeñas” como que los defensores del voto de cada partido están además tramando cómo poderle retirar un voto al adversario; los insultos y acusaciones entre los dirigentes, la sordera absoluta del presidente del TSE, quien ha internacionalizado la frase “miembros y miembras”, ante el clamor de la población y sus asociaciones para que haya transparencia en el escrutinio.

¿Cómo resultaría este último si nuestra población votante fuese de 10 millones como lo es en otras urbes? ¿Cuánto tardaría el escrutinio, amañado o no?

Las autoridades electorales están en la obligación moral de actuar conforme a la madurez política y al deseo expreso de la ciudadanía a la que no se puede ni se debe tiranizar con peligrosas argucias ni falacias “electotrucadas”.

Recuerden que la Patria les demandará si no cumplen con su deber.

Tags:

  • tse
  • democracia
  • escrutinio final
  • elecciones 2015

Lee también

Comentarios

Newsletter