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¿Dónde quedan la responsabilidad y el compromiso? (III)

En la dirección correcta. En entregas anteriores, hemos abordado la problemática que vive el país en materia económica-financiera, donde el lento crecimiento y la precariedad fiscal se explican en buena medida por los bajos niveles de inversión, el gasto público poco eficaz y transparente, la inseguridad jurídica y el distanciamiento entre el Ejecutivo y el sector privado, entre otros.
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Desafortunadamente, ni las opiniones más optimistas envían una señal positiva en el futuro previsible, especialmente porque la clase política solo vela por sus propios intereses, olvidándose del bien común.

Sin embargo, quisiéramos pensar que es posible empezar a ver aunque sea una tenue luz al final del túnel, a partir de los mensajes que les está enviando la ciudadanía a nuestros dirigentes, dejándoles cada vez menos espacios para que anden en desbandada, haciendo cada quien lo que le plazca.

Por eso es que en la situación actual, cualquier mensaje positivo de la clase política, por liviano que sea, despierta un optimismo contagioso, como cuando gana la selección de fútbol, aunque al día siguiente nos decepcione.

En este escenario inscribo la aprobación de la Ley de Asocios Público-Privados (LAPP), que aunque no es la panacea, supone un paso importante en la gran carrera que debemos iniciar para que el país recupere el terreno perdido a partir del bache en que cayó en 1996 y cuyas posibilidades de cambiar de ritmo se minimizaron con el ancla que le puso la dolarización.

Veo saludable que dicha ley haya sido aprobada con el concurso de todos los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa. Este mero hecho envía una señal de que aunque sea de manera limitada, representa un avance para empezar a quitarle la carga innecesaria y onerosa al Estado y simultáneamente promover la inversión privada. Obviamente, las monedas de cambio no podían faltar en un ambiente ahora más enrarecido por los movimientos ondulatorios de la izquierda y las actuaciones maquiavélicas de sus amigos de ocasión.

Pero ojalá que los candados que según ha trascendido le puso el FMLN a la ley aprobada no terminen por desnaturalizarla, aunque todo indica que al final resultó menos cerrada que la que pretendía vender dicho partido. Aún así, esperaría que entre estos candados también se haya incluido de manera taxativa la prohibición de que empresas vinculadas con partidos políticos puedan participar en los asocios público-privados; de lo contrario, empresas como Alba seguirán haciendo negocios poco transparentes con la fortaleza que le da su brazo político. No conozco el texto aprobado, pero si esa prohibición no se ha incluido, el presidente puede observar la ley en ese y otros casos, como es la de prevenir que la politización se enseñoree en las entidades que crea la misma.

En cualquier caso, la aprobación de dicha ley es solo un paso en la dirección correcta. Vinculados a la misma están el FOMILENIO II y el Asocio para el Crecimiento. Y aunque la LAPP pudo haber sido manejada dentro de las fronteras estrictamente nacionales, no hay que ignorar los mensajes recibidos de parte de altos personeros del Gobierno de Estados Unidos, que aunque algunos los repudien, constituyen una expresión clara de que nuestro principal aliado está de nuestro lado para seguir impulsando con fuerza la economía de mercado, el fortalecimiento de la seguridad jurídica y, sobre todo, la consolidación de nuestra democracia.

Obviamente, las tareas que tenemos por delante son formidables, como peliagudas son las jornadas que nos esperan para aspirar a estadios superiores de desarrollo. Solo pensar en la ventaja que nos están sacando los países vecinos en materia de crecimiento ya es motivo suficiente para reflexionar sobre lo que no hemos hecho bien, en un país que solo hace 20 años era considerado por la comunidad internacional como un modelo a seguir por sus avances en el campo económico y su tenacidad para encontrarle espacios a un sistema político basado en la libertad. ¿Qué nos falta entonces para seguir enfrentando juntos la coyuntura y, sobre todo, para iniciar la transformación estructural?

Tags:

  • Responsabilidad
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