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¿Habrá alguien interesado en el desarrollo del país? (II)

Esta pregunta continuará mientras no exista una acción contundente en los tomadores de decisiones. La sociedad después de vacaciones continuará con una minoría activando la violencia y la mayoría a la expectativa.
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Para los expertos en estas cuestiones, el fenómeno del presente es una secuela del conflicto de los ochenta; para otros, los protagonistas de la violencia actual son diferentes. Economía de Guerra para estimular crecimiento económico, no es, no producimos armas.

Generacionalmente no cabe duda; los que disparan en contra de su prójimo hoy son diferentes a los que lo hacían en los ochenta. ¿Qué se persigue privándole la vida a un semejante en el presente en este país? No me atrevo a asegurar nada, como hacen muchos que repiten lo que les han contado, como si hubiesen sido testigos presenciales. Guanacos al fin.

En lo particular nunca se me ha ocurrido hacerlo y soy alérgico a las armas; sí trato de aplicar los mandamientos.

Los muertos se acumulan, se baten récords a nivel mundial en este evento de mortandad, y como si eso fuera poco, El Salvador también destacándose en: poco crecimiento económico, desempleo, bajos niveles de educación, desnutrición, baja inversión, evasión fiscal, riesgo país, remesas-consumo, corrupción, nepotismo, impunidad, Estado fallido; un medallero impresionante y nada envidiable a nivel internacional.

Hoy en día ya no se esperan las vacaciones para que los índices de mortandad se incrementen. Asesinatos, violaciones, ahogados, intoxicados o en accidente automovilístico. A esas causas se ha agregado la violencia que no descansa y tampoco necesita vacaciones para galopar, como el caballo blanco de los jinetes del apocalipsis en su afán de quitar la paz de la tierra.

Las fiestas de agosto pasaron, tradición que por años la mayoría de capitalinos celebra al Salvador del Mundo. Cristo salva, nadie más tiene la buena voluntad de hacerlo, pero hay que poner de su parte. En lo particular no me sentí estimulado a “celebrar” viendo al país en las condiciones que se encuentra. Disfruté al menos de la paz vehicular y algo de tranquilidad emocional. Inspiran lástima ver a los paisanos y compatriotas gastarse las remesas y lo que no tienen en pleno conflicto. Somos en cierta manera como machos de carga, con padecimientos, duelo y poca calidad de vida y seguimos adelante, pero todavía algunos siguen escudándose en el derrotismo “yo nada puedo hacer porque las cosas cambien”.

Sí podemos cambiar individualmente: actitudes, aspiraciones, productividad, nacionalismo, concertación, respeto al prójimo por lo menos (amor es pedir mucho). “También cambios evidentes que vemos reflejados en conductas, patrones de consumo, decisiones sobre estilos de vida y actitudes políticas, sociales y religiosas”. La responsabilidad individual de engendrar tiene que ser abordada en este país más tarde que nunca, puesto que este es el pecado original que tiene el país de un crecimiento demográfico exagerado en un país que se ve incapacitado de abastecer de lo básico a esos seres.

Digamos no al egoísmo y a ese interés de poder de los políticos. Alguien tiene que inclinarse por concertar, crear consenso. Alguien tiene que interesarse en el desarrollo de este país para que el mismo sea viable y sobreviva. Alguien tiene que dejar legado e implementar un programa de educación masivo e integral, por ser esta acción y el consenso las acciones lógicas e inmediatas.

Los políticos tienen que despertar de su sueño egoísta, decían nuestros progenitores “a huevos y por candelas”, buscar consenso en puntos básicos: crecimiento, ajuste fiscal, sistema de pensiones y un paro a la violencia.

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  • violencia
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