¿Hacia dónde va la economía salvadoreña en 2015?

Responder a esta pregunta requiere mucho más espacio que el que esta columna permite, pero hay algunas cosas básicas que considerar:
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¿Hacia dónde va la economía salvadoreña en 2015?

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el impacto de las próximas elecciones, el deterioro continuo del balance fiscal y las medidas para aliviarlo, un entorno internacional con un dólar fuerte y menores precios de las materias primas, y finalmente, la necesidad de definir políticas para enfrentar los problemas de seguridad y educación en el país.

En cuanto a las elecciones, estas son siempre fuente de incertidumbre y en especial pueden generar una composición de la Asamblea Legislativa que bloquee las iniciativas de política pública o bien, una mayoría que haga innecesaria la construcción de acuerdos. El primer caso es el más negativo, pero tampoco es deseable una aplanadora que no tome en cuenta las demandas de todos los sectores productivos. Dada la situación del país (de crecimiento económico muy débil), no se anticipa un efecto negativo marcado de las elecciones. Más bien, debiera haber alguna esperanza de que una Asamblea renovada sea más propositiva y resolutiva, y genere acuerdos transparentes de política pública, en especial en los temas fiscales y de seguridad.

El entorno internacional presenta oportunidades y retos. En cuanto a las oportunidades, el descenso del precio del petróleo es un estímulo al consumo privado y una mejora de la rentabilidad de las empresas industriales, así como una ventana para racionalizar subsidios aprovechando la baja en precios de la energía y el transporte. La mejora en la situación económica en Estados Unidos también ofrece la posibilidad de más ingresos por exportaciones y por remesas. Los retos vienen por el menor crecimiento esperado para América Latina y el mundo en 2015, por un dólar fuerte que vuelve las exportaciones salvadoreñas menos competitivas en mercados con monedas que se deprecian (como Europa y varios países de Centroamérica, incluyendo nuestros principales socios comerciales). El dólar fuerte incluso hace más atractivas las exportaciones de otros países hacia Estados Unidos, ya que estos tienen monedas depreciadas, a diferencia de El Salvador. También es un reto la caída reciente en los precios del café y del azúcar. En el caso del café, esto sucede después de una corta bonanza, en el del azúcar, después de varios años de buenos precios en el mercado internacional.

La situación fiscal seguirá siendo la principal amenaza a escala macroeconómica, ya que la falta de respuesta implicará inevitablemente el abandono de la dolarización y una crisis económica de corto plazo en el momento en que eso suceda. Las soluciones a la crisis no son buenas para el crecimiento: subir impuestos y bajar el gasto fiscal son medidas que aunque necesarias frenan el crecimiento económico en el corto plazo. Por ejemplo, la caída en la inversión pública en 2014 fue un elemento que frenó el crecimiento en ese año.

Por último, el que se produzcan respuestas a las necesidades más apremiantes como la inseguridad y, en una perspectiva más de largo plazo, a la baja calidad y cobertura de la educación, son factores clave para generar inversión y mejorar la rentabilidad de las actividades productivas.

En resumen, enfrentamos un año con incertidumbres y amenazas, con algunas oportunidades pero sobre todo, donde la necesidad de actuar con resolución y firmeza en los problemas del déficit fiscal y de la inseguridad es ya ineludible. Si ninguna de esas soluciones se produce, enfrentaremos la continuación del bajo crecimiento económico, a la espera de la crisis que sin ser inminente, se asoma por el horizonte.

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